Cilbarrena (La Rioja)

Cilbarrena es otra de las aldeas de Ezcaray que no pudo resistir los coletazos que la despoblación propinó en esta comarca.
Situada a 925 metros de altitud, en un angosto y sombrío valle que forma el arroyo Cilbarrena, estaba formada por once viviendas, todas ellas en muy mal estado actualmente, además contaba con iglesia, escuela, casa concejo, molino y horno, de lo que ya nada queda apenas excepto la iglesia.
Dedicados al cultivo de centeno y avena principalmente y al mantenimiento de ovejas y vacas en la ganadería. Algunos vecinos llevaban a vender leña y escobas a Ezcaray que servían para hacer funcionar los hornos de cal. En los últimos años también hubo gente que echaba un jornal en la repoblación de pinos que se daba en el monte.
Conocieron la luz eléctrica en las casas por medio de una línea que venía de la central eléctrica de Posadas.

Aldea de San Juan
Arroyo de La Zalaya
Barranco Surdía
Camino de Turza
Cascada de Cilbarrena
Cerrespura
Collado de Sagastia
El Molino
Espuzarra
Garabila
Zancolato

**Son algunos topónimos de lugares comunes de Cilbarrena que quedaran para siempre en el recuerdo de las gentes que habitaron la aldea**


Las fiestas patronales eran el día 24 de junio para San Juan.
Misa, procesión y baile conformaban los actos principales ese día. Baile que se realizaba en una era amenizado por los músicos de Valgañon (Inocente, Ciro y Arturo) con acordeón, guitarra y laúd.

"Venia muchísima gente ese día, de Ezcaray y todas las aldeas. Se mataba una oveja machorra y como plato típico estaban los garbanzos y la sopa de fideos, en alguna casa se hacían hasta dos turnos para comer de la gente que había.
Hubo un año en que un vecino de Ezcaray de buena posición social y económica que tenia de ahijado a un niño de aquí trajo fuegos artificiales y un pellejo de vino". JESÚS SÁEZ.


Fiesta que no se dejo de celebrar ningún año, aun después de la despoblación.
En septiembre se realizaba la fiesta de Gracias, una vez que se había recogido la cosecha de centeno, donde se hacía lo mismo pero sin procesión.
De Zaldierna venia el cura (don Manuel) montado en una yegua.
De Ezcaray venia don Eliseo, el médico, montado a caballo, de donde también venia el veterinario (primero don Silverio y luego don Elías).
A Ezcaray se desplazaban los vecinos, normalmente los domingos que había feria de ganado y aprovechaban para hacer compras y vender huevos, corderos, cabritos, etc.
Y sino les quedaba el recurso de los vendedores ambulantes que pasaban por allí para suministrarles de diversos productos como podía ser la tía Canela que venía en caballo desde Pazuengos vendiendo aceite y anís entre otros artículos o bien otro vendedor que llegaba a caballo desde Urdanta vendiendo un poco de todo.
A los pueblos del llano como eran Badaran, Cordovin o Cardenas acudían a comprar vino y a Santo Domingo de la Calzada se desplazaban para vender miel.

"Cada mes un vecino estaba obligado a tener vino en su casa, funcionando como una especie de taberna para todo aquel visitante o gente del pueblo que quisiera echar unos tragos.
Cada mes también un vecino por turno estaba obligado a dar posada a los mendigos que hicieran noche en el pueblo.
Había unas fincas de centeno comunales en el pueblo que se trabajaban en cofradía y con lo que se sacaba se pagaba la luz y el gasto comunitario que hubiera.
Los domingos se hacía baile a nivel local en el horno".
JESÚS SÁEZ.


La búsqueda de un mejor futuro y mejores condiciones de vida determinó la marcha de los habitantes, unos se quedaron en Ezcaray y otros emigraron hacia el País Vasco.
Félix Somovilla y su mujer después de llevar tres años viviendo en soledad fueron los últimos en marchar de Cilbarrena a mediados de la década de los 70.

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Informante: Jesús Sáez, antiguo vecino de Cilbarrena (Conversación mantenida en su casa de Ezcaray).

Visitas realizadas en enero de 2013 y en mayo de 2026.

Punto y aparte. Salgo de buena mañana desde Ezcaray camino de la aldea de Cilbarrena. La niebla está presente en todo el trayecto, así como en mi deambular por la aldea. Mucha vegetación como corresponde a esta época del año. Llego a Cilbarrena por su parte de arriba, la ermita y la fuente de nuevo diseño es lo primero que se ve. Lugar de encuentro de los antiguos vecinos de Cilbarrena, descendientes y gentes de los pueblos cercanos en el día de San Juan. Por un día la aldea recobra vida aunque sea en un espacio limitado, asemejándose al trasiego que Cilbarrena tuvo antaño.
Como sigue presente la niebla en esta mañana primaveral el alcance de mi visión es más limitado. Aunque el verde se lleva todo el protagonismo en la escena. Rebosante de vegetación. Contorneo la coqueta ermita y su cementerio anexo. Bien cuidada, en un entorno de cuento. Me dispongo a bajar al entramado urbano de Cilbarrena. Tengo curiosidad por ver como me lo voy a encontrar, si hay mucha diferencia con la visita que hice trece años atrás. Imagino que los edificios van a estar peor y no me equivoco. La vegetación va recuperando su terreno y quitando protagonismo a las edificaciones que un día conformaron el lugar. Transito por donde puedo. Las casas más "carcomidas", llego hasta la plaza con su fuente y el pilón inamovibles. Observo la calle de Abajo y veo que ya no es igual, más vegetación y más ruinas en los edificios, la recorro hasta el final. Han sucumbido algunas casas que en 2013 todavía estaban identificables. Las contemplo con amargura, era una bonita calle, deshago el camino y vuelvo a llegar a la plaza, es imposible atravesar el arroyo que me permitiría cruzar a la otra vertiente y tener una panorámica distinta de Cilbarrena. Me tengo que conformar con las imágenes que tomé la primera ocasión. Vuelvo a subir por la calle de la iglesia tratando de observar detalles de interés entre las edificaciones que pudieran pasar inadvertidas a primera vista, pero no, no surge nada interesante. Las edificaciones están moribundas. Llego otra vez hasta la ermita de San Juan. Gracias a esta edificación Cilbarrena sobrevivirá bastantes años a la "muerte fisica total", cuando el resto de edificios terminen de sucumbir al implacable paso del tiempo y no queden más que unos escuálidos muretes mezclados con la maleza, la ermita podrá dar fe de que es cierto, de que en este lugar hubo un pueblo llamado Cilbarrena que estuvo lleno de vida no hace tantos años.
Me voy por el camino de Ezcaray, la niebla no levanta, echo una última mirada para atrás. He visitado Cilbarrena en invierno y en primavera. ¿Habrá una nueva visita dentro de x años? ¿Cómo me lo encontraré? ¿Será ya para entonces la ermita la única superviviente? ¿O quizá ya lo es?


PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Llegando a Cilbarrena por la parte de arriba.




Llegando a Cilbarrena por la parte de abajo.




Calle de Abajo.




La casa del tío Antonio.




Vivienda en la plaza. Por detrás la ermita de San Juan en posición más elevada.



San Juan de Cilbarrena y cementerio anexo.




Desde la puerta de la iglesia.




Calle de Cilbarrena.




La casa del tío Eugenio.




Calle de Abajo.




Vivienda.




Ruinas de la casa concejo.




Fuente y pilón.




Calle de Abajo. Radiografía del estado actual de Cilbarrena (2026)