
Una de las joyas escondidas que guarda la despoblación en la provincia de Lleida es este pueblo roquero de Erill Castell.
Pueblo medieval donde se encontraba el castillo de los señores de Erill (castillo del que nada queda) familia muy poderosa que tenían aquí su lugar de residencia. Dueños de la baronía de Erill cuyo territorio se extendía por buena parte de la Alta Ribagorça y la Vall de Bohi.
Siempre tuvo difíciles caminos de acceso, andando o en caballería por senderos empinados era la única forma de llegar a esta maravilla de pueblo formado por siete viviendas.
"Yo ya solo conocí cuatro casas habitadas: Mongay, Marco, Abella y Puyol". JOSEP PEGUERA.
Población situada sobre un tozal rocoso, con clima muy severo y de inviernos muy largos debido a su considerable altitud (más de 1400 metros).
"Los inviernos eran muy crudos en Erill Castell. Muchísimo frío y nevadas permanentes desde noviembre a febrero, con más de 30 cm. cada vez que caía. Lo bueno que el pueblo al estar en solano en tres o cuatro días mermaba el espesor y ya se podía sacar a pastar los rebaños de ovejas y cabras. Había que abrir camino a mano o con caballería". JOSEP PEGUERA.
Utilizaban leña de roble y de fresno, y algunas veces de avellano para calentar la lumbre de los hogares.
"En ocasiones se usaba carbón de las minas, pero muy pocas veces, porque tenía muchas calorías y en las cocinas económicas calentaba demasiado y se podían romper". JOSEP PEGUERA.
Llegaron a conocer la luz eléctrica en los últimos años de vida del pueblo proveniente de una línea que subía desde las minas de Malpàs.
Sus ásperas tierras cultivables estaban sembradas de trigo, cebada y centeno.
Iban a moler el grano al Pont de Suert. Anteriormente iban a los de Gironella y Llesp.
"Oí contar a mis familiares que en años de posguerra iban a moler el grano siempre de noche a escondidas para que no se lo quitaran los de abastos".
JOSEP PEGUERA.
Cada casa tenía su horno para hacer el pan.
"En mis años ya no se hacía el pan en las casas. Bajábamos a comprarlo a Malpàs con una caballería. Traíamos diez o doce panes en cada ocasión y cuando se terminaba pues otra vez el mismo trayecto". JOSEP PEGUERA.
Pocos árboles frutales había en su termino, ciruelos, perales y manzanos en pequeña cantidad, eran autóctonos de la zona que daban un fruto más pequeño, más duro y de sabor más acido pero que aguantaba largo tiempo sin estropearse.
La ganadería se repartía entre los tres animales principales: vacas, cabras y ovejas. Los corderos y cabritos se vendían en las ferias de Pont de Suert, Vilaller o Barruera. En contadas ocasiones se vendían a tratantes de ganado que iban por los pueblos.
Uno, dos o tres cerdos al año era costumbre matar en cada casa llegada la época de matanza según las necesidades y las personas que hubiera en cada casa puesto que suponía la despensa para todo el año.
"Los cerdos bien se criaban en casa o se compraban al destete y se cuidaban todo el año.
En mi casa se solía matar una cerda que ya había criado el año anterior y un cerdo del año. Eran días de mucho ajetreo donde colaboraba toda la familia. A nuestra casa venía mi tío Ramón de casa Joanot de Iran para hacer de matadó y degollar el animal, se necesitaba la ayuda de cuatro o cinco personas para sujetarlo bien y con fuerza porque sino se corría el riesgo de que no se pudiera recoger bien la sangre y con ello no se podría hacer coquetas o butifarra negra. A continuación le quitaban el pelo con unas tenazas para después soflamarlo con abulagas o erxelagues que se habían recogido días antes para que estuviera bien seco. Luego se lavaba y se dejaba bien limpio. Después se realizaban las labores propias de despiezarlo, triado de carnes, molido, embutido cocido y guardarlo todo. En toda esta tarea ayudaban hombres y mujeres de otras casas del pueblo o familiares venidos de fuera".
JOSEP PEGUERA.
Las cercanas minas de carbón de Malpàs dieron trabajo a varios habitantes de Erill Castell que servía para reforzar un poco la economía local.
Campomardos
Chirosta
Conques
El Fener
El Queixigar
Els Artigons
Els Cataplans
Els Planos
Els Prats del Pou
Els Sarrados
L`Espluga
L`Orri
La Callisa
La Collada de Ills
La Font de la Costa
La Roca Escura
La Satornera
Les Aigues
Les Canals
Les Collades
Les Comories
Les Feixes
Les Fonts
Les Mosqueres
Les Roques Blanques
Les Tallades
Pallerulo
Recallo
Sansivertes
Sarrat de la Casa
Sarrat dels Planes
**Son algunos topónimos de lugares comunes de Erill Castell que quedaran para siempre en el recuerdo de las gentes que habitaron el pueblo**
El cura venia desde Malpàs, años más tarde subía uno desde El Pont de Suert y el último que subió a oficiar misa cuando el pueblo estaba ya en su agonía fue mosén Marcelino que llegaba desde el pueblo de Castellars.
Al carecer de escuela los niños bajaban a la de Malpàs aunque el último niño de Erill Castell le tocó acudir a la de Castellars.
"Iba a esta escuela porque se solicitó para que estuviera más acompañado en el camino porque siempre había gente que bajaba a la mina y estaba más transitado que el camino de Malpàs. Había días que bajaba con los burros que trabajaban en la mina para hacer acopio de madera y otras cargas. En la mina me juntaba con la maestra que venía desde el Pont de Suert y desde allí subíamos hasta Castellars. En total hora y media de ida y otro tanto de vuelta. Al llegar de la escuela lo primero hacer los deberes, luego ayudar en las tareas de la casa con los animales y a dormir temprano para al día siguiente volver a la escuela.
En la escuela seriamos nueve o diez: uno de Peranera, dos de Massivert, uno de
L´Hostalet, dos niñas de Erta, una de Sas, una o dos de Castellars y yo.
Así estuve hasta los diez años en que me bajaron a los Salesianos
de Tremp". JOSEP PEGUERA.
El médico subía cuando la ocasión lo requería en caballería desde el Pont de Suert.
El cartero venía desde Malpàs con la correspondencia.
Pocos vendedores ambulantes aparecían por tan apartado lugar.
"Vendedores pocos, más bien bajábamos nosotros andando las dos horas de trayecto que había hasta Pont de Suert y allí realizábamos algunas compras, pero aun así alguno si se dejaba ver por el pueblo como uno que llevaba en un morralet azúcar, café, garbanzos, sal, o alguno con una caballería vendiendo vino y aceite, también me acuerdo de unas mujeres que venían desde el pueblo de La Vansa vendiendo hierbas medicinales". NATIVIDAD JORDANA.
La Festa Major se celebraba el primer domingo de octubre.
Se oficiaba una misa, una comida con familiares y allegados y el baile que normalmente se hacía en el patio de Casa Puyol o en el de Casa Mongay donde no faltaba el acordeón de Pere de Casa Hostal de Viu de Llevata. Acudía la juventud de Esperan, Raons, Malpàs, Castellars y Peranera.
El primer domingo de mayo se desplazaban en romería a la ermita de Santa Margarida de Peranera donde se juntaban con los de Malpàs, Peranera y Castellars.
Se hacia una misa y después una comida en la explanada de la ermita normalmente a base de tortillas, carne de pollo o de conejo terminando los postres con los típicos crispells.
"Subía el cura de Malpàs a oficiar la misa, se cantaban los gois, se comía allí alrededor de la ermita y luego al bajar se paraba en Erill Castell, si había músico se hacía un poco de baile y luego cada uno para su pueblo". JOSEP PEGUERA.
La vida cotidiana del pueblo transcurría con el quehacer diario de los animales y las labores del campo que en verano al hacerse de sol a sol no dejaba tiempo libre pero si en invierno donde los días eran más cortos por lo que los vecinos al caer la noche se reunían en alguna casa a hacer la ¨venllada¨: jugar a las cartas, charlar y hacer el resopó (comida ligera y frugal por la noche).
La emigración sacudió a este pueblo como a tantos otros y sus vecinos debido al aislamiento y malos caminos que padecía el pueblo se fueron marchando principalmente al Pont de Suert y a Lleida en busca de otro sistema de vida.
En 1970 Erill Castell se quedó completamente vacío con el cierre de Casa Puyol.
"Un año antes se había cerrado Casa Mongay, y ya solo quedábamos nosotros, yo estaba viuda y tenía a mi cargo a mis padres que estaban ya mayores y a mi hijo que era pequeño, así que ya no teníamos futuro en el pueblo y además nadie quería subir a trabajar de criado a Erill Castell porque había que hacer todo el trabajo a mano y preferían contratarse en otros pueblos más bajos donde ya se empleaba maquinaria agrícola. Por lo que decidimos vender el ganado y bajarnos hasta el Pont de Suert. Nos costó mucho adaptarnos al cambio, acostumbrados a vivir en una casa grandísima con mucho espacio para todo pasamos a vivir en un piso de 60 metros, imagínate. Claro que seguíamos subiendo por el pueblo, quedaron muchas cosas en casa que no se pudieron bajar, hasta que lo saquearon o lo rompieron. Reparábamos las goteras en los tejados hasta que empezaron a romperse las vigas y venirse todo abajo". NATIVIDAD JORDANA.
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Visitas realizadas en septiembre de 1997 y en noviembre de 2011.
Agradecimiento muy especial para Natividad Jordana y su hijo Josep Peguera de Casa Puyol, los últimos en marchar de Erill Castell. Agradable tarde en compañía de ambos rememorando vivencias y recuerdos de su pueblo (Conversación personal mantenida en la residencia de la tercera edad de El Pont de Suert).
PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Erill Castell en 1997.


El pueblo visto desde el sendero de Esperan.

La iglesia de la Asunción.

Interior de la iglesia. Altar mayor y retablo, tenía dos capillas laterales: la de la izquierda era de Casa Puyol y la de la derecha de Casa Mongay. Una talla de madera policromada de la Mare de Déu amb el Nen se encuentra en el Museo Diocesano de Lleida.

La calle vista desde el atrio de la iglesia. La abadía, fuente y Casa Puyol.


"Yo no soy nacida en Erill Castell, soy del cercano pueblecito de Iran. Aquí vivían mis tíos pero como no tuvieron descendencia, a los catorce años me vine a vivir con ellos para cuidarlos y no perder la tradición de heredar la casa cuando llegara el momento". NATIVIDAD JORDANA.

Trasera de Casa Puyol.


Casa Marco. Sus propietarios emigraron a Lleida.






Fuente y lavadero.

