La Miñosa (Soria)

La Miñosa es una pedanía de Frechilla de Almazán situada en una llanura a 955 metros de altitud.
Diez viviendas de sencilla construcción componían el pueblo.
Llegaron a conocer la luz eléctrica, concretamente en el año 1951, no así el agua corriente.
Sus tierras de cultivo estaban sembradas de cereal (trigo y cebada principalmente).
Iban a moler el grano a la harinera de Almazán.
Cada casa tenía su horno para hacer el pan.
El volumen ganadero se repartía entre vacas y ovejas. Había una buena dehesa con pastos en las cercanías del pueblo.
Por sus inmediaciones pasa el arroyo de La Pesquera del cual obtenían cangrejos.

El cura venía desde Almazán a oficiar todo tipo de actos religiosos.
De Almazán también venía el médico cuando tenía que visitar a algún enfermo.

No había escuela en el pueblo con lo cual los niños miñosanos se repartían por los pueblos de alrededor, así unos iban a la de Frechilla de Almazán, otros a la de Bordejé e incluso a la de Balluncar según tuvieran familia en cada uno de los pueblos citados.
Los martes, día de mercado en Almazán se desplazaban hasta allí los miñosanos para comprar productos de primera necesidad que no había en el pueblo.

Celebraban las fiestas patronales el 22 de septiembre.
Se hacia misa y procesión por la mañana.
Por la tarde se realizaba el baile en la plaza amenizado por los músicos del pueblo de Barca, en otras ocasiones venían de Almazán.
Se habilitaba una cantina en el zaguán de una casa para estos días con bebidas.
Venía la juventud de Almántiga, Balluncar, Cobertelada, Covarrubias, Frechilla y Bordejé a participar de las fiestas.

Dada la cercanía de Almazán muchos vecinos optaron por marcharse a vivir allí donde había todo tipo de comodidades y servicios y siguieron yendo a trabajar la tierra a La Miñosa. Además el campo ya no daba trabajo para todos lo que suponía un problema en familias con varios hijos y la gente joven tuvo que marchar. Alguna familia emigró también para Soria capital.
A pesar de todo ello, La Miñosa se ha mantenido con vida hasta hace pocos años, concretamente hasta el 2002 cuando Maximiano y su mujer se marcharon a Soria, cerrando para siempre la última puerta miñosana.
En la actualidad son los agricultores por medio de la concentración parcelaria y gentes de Almazán que tienen su pequeño huerto en el pueblo los que se dejan ver a diario por La Miñosa.

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Informante: Antiguo vecino de La Miñosa (Conversación personal mantenida en un parque público de Almazán).

Visitas realizadas en noviembre de 2008, marzo de 2011 y febrero de 2023.

Punto y aparte. Doce años después vuelvo a este pueblo "dormido" en la comarca de Almazán. La mañana es fría como corresponde a esta época del año. El sol está presente en todo momento. El silencio es total. Ningún vehículo en las fincas próximas (que en anteriores ocasiones si he visto de gente de Almazán que han venido a atender sus cultivos y pasar la mañana). Lo que si me llega es un intenso olor como a cerdo chamuscado tal y como se producía en la matanza cuando se socarraba el animal. Este olor se mantiene en el ambiente durante mi visita a La Miñosa pero ignoro de donde puede provenir. No se ve que salga humo de ninguna de las casetas de campo cercanas al pueblo. Pienso incluso que el aire lo pueda traer desde Almazán.
Me adentro en las entrañas del pueblo para ver que ha cambiado en estos años y la verdad es que poco. Alguna pared y tejado se han caído y en otros casos aparecen tejados de nuevo diseño donde antes no había. Pero la fisonomía urbana es la misma. La iglesia sigue impertérrita al paso del tiempo, guardando su intimidad interior. Me acerco hasta el lavadero. Lo han apuntalado porque seguramente el techo habrá cedido algo y correrá peligro su estructura. Alguien ha tenido el mal gusto de pintarrajear la pared. Con lo bonitos que son estos edificios en su quietud. Son espacios idóneos para hacer trabajar la imaginación y pensar en las sufridas mujeres que tenían que hacer uso de sus buenas artes en estas frías aguas para conseguir dejar la ropa en perfecto estado de limpieza. Si tenían compañía pasaban el rato de manera más agradable conversando. Así que no entiendo que venga cualquiera a "afear" lo bonito. Continuo mi caminar por el casco urbano, entro en alguna casa ruinosa con mucha precaución. Poco que ver, la sencilla distribución interior con el portal, la cocina, las alcobas y el espacio destinado a los animales. Busco detalles de interés en las fachadas. Pasa un coche bordeando el pueblo sin entrar y se va alejando por uno de los caminos de concentración parcelaria. Contemplo algunas edificaciones por su parte trasera, más sobrias, menos vistosas. Me acerco a contemplar también algún palomar que todavía aguanta en pie. Todos los terrenos circundantes al pueblo están labrados. Vuelvo al epicentro de La Miñosa: su amplia plaza. Contemplo durante unos instantes e imagino como sería este mismo lugar donde ahora estoy sentado en el poyo de la iglesia un día cualquiera hace setenta u ochenta años. Otra vez oigo ruido de motor, me quedo esperando por si pasa por la plaza pero no. En pocos segundos el silencio estará presente nuevamente flotando en el ambiente acompañado del olor al cerdo chamuscado que unas veces se hace más intenso y otras casi imperceptible. La visita toca a su fin. La Miñosa seguirá "durmiendo" en su triste y melancólica placidez.


PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

El reportaje está abierto a poder ser ampliado. Si eres nacido o has vivido en La Miñosa y quieres aportar tus recuerdos, anécdotas o vivencias escríbeme al correo electrónico que hay en la columna de la derecha o facilitarme alguna manera de contactar. Gracias.

Entrada a La Miñosa por el camino de Frechilla de Almazán.



Entrada al pueblo por el camino de Bordejé.




Vista parcial de la parte central del pueblo.




La plaza mayor de La Miñosa con la fuente nueva.




La iglesia de Santa María Magdalena, a la derecha adosado a la sacristía el ayuntamiento nuevo.



La casa del tío Rafael. En el poyo (ya desaparecido) junto a la puerta acostumbraban a sentarse al caer la fresca en las noches de verano las gentes del pueblo a comentar las incidencias del día.



Placa de azulejo con el nombre del pueblo.




La casa del tío Antonio. Fue la penúltima vivienda en cerrarse en La Miñosa.



Calle de La Miñosa, el antiguo ayuntamiento a la izquierda.




Calle de La Miñosa.




La casa del tío Gregorio.




Vivienda.




Palomar y gallinero.




Edificio del lavadero, con pilón adosado a la izquierda para beber las caballerías y las vacas, detrás la parroquial.



Abrevadero para las ovejas.




Fuente del Cerro, también llamada la fuente vieja. Hasta aquí subían antaño diariamente los miñosanos andando o con caballerías para llenar los botijos y los cantaros.