Escobosa de Calatañazor (Soria)


Escobosa de Calatañazor es una pedanía de Rioseco de Soria. Situado en terreno llano a la orilla del río del mismo nombre, unas veinte viviendas conformaban el pueblo en sus buenos tiempos. Llegaron a contar con luz eléctrica en las casas, no así con agua corriente.
Cada casa tenía su horno para hacer el pan. En los últimos años se dejó de hacer el pan y venía el panadero de Rioseco a venderlo.
Utilizaban leña de estepa para calentar la lumbre de las cocinas debido a que tenían poco arbolado en su término.
Sus tierras estaban dedicadas al cultivo de cereal principalmente (trigo, cebada, centeno y avena). También eran buenos productores de judías.
Iban a moler el grano al molino de Rioseco y en ocasiones al molino de Torreandaluz.
La oveja era el animal preferente en el que se basaba la ganadería. Siempre en pequeños rebaños en cada casa (alrededor de cien).
Había que abrir vereda en épocas de abundantes nevadas para que las ovejas pudieran ir a beber al río.
Por San Juan se hacía el esquileo.
Venían carniceros de El Burgo de Osma a comprar los corderos.
Se solía matar un cerdo al año y en los últimos tiempos dos.
Los aficionados a la caza daban buena cuenta de los conejos y liebres que por los campos había.
Era costumbre el día de Todos los Santos hacer una merienda con lo que se hubiera cazado ese día.
El cercano río Sequillo les proporcionaba abundantes cangrejos.

Arroyo del Canto
Cabeza Blanca
Cerro Picazo
El Altillo
El Canto
Las Majadillas
Los Navajos
Mataserrano
Valdecubillejo
Vega Fría

**Son algunos topónimos de lugares comunes de Escobosa que quedaran para siempre en el recuerdo de las gentes que habitaron el pueblo**


Celebraban sus fiestas patronales en honor a la Natividad de Nuestra Señora el 8 de septiembre. Duraban tres días.
Se hacía misa, procesión y baile en la plaza.
Venía la juventud de Rioseco, Torreandaluz, Fuentepinilla y Boós.
Se hacía una ronda por las casas y se obsequiaba a la comitiva con moscatel, anís, magdalenas o tortas rojas.
Los jóvenes pedían la gallofa y con lo obtenido hacían una merienda.
Era costumbre en estas fechas matar un cordero, un pollo o un cochinillo para abastecer en las comidas a todos los invitados. En varias casas se superaba la veintena de comensales en la mesa.
En mayo iban en romería hasta el Santuario de la Virgen de Inodejo en término municipal de Las Fraguas.
Se hacía baile los domingos a nivel local con música de laúd y guitarra.

El cura venía de Valderrodilla montado en un burro a realizar los servicios religiosos.
Desde Rioseco llegaba montado a caballo el médico (don Benigno) cuando la ocasión lo requería.

Para hacer compras iban a Rioseco, mayormente los lunes que era día de mercado.
Hasta aquel pueblo se desplazaban también a comprar en la farmacia los medicamentos que hubiera recetado el medico.
En ocasiones se desplazaban a hacer compras hasta Berlanga de Duero. Trayecto en el que empleaban tres horas.
Algunos vendedores ambulantes aparecían por Escobosa como solía ser José de Bayubas de Arriba que venía con un carro vendiendo un poco de todo (vino, aceite, jabón, etc).
De Tardelcuende venía otro vendedor con un carro ofreciendo su mercancía que abarcaba todo tipo de productos.
Desde Tajueco llegaba un señor que vendía cacharros y utensilios de cocina. Llevaba la mercancía en unas aguaderas colocadas a ambos lados de una caballería.
Julio llegaba con un camión vendiendo productos alimenticios. Exponía su mercancía en la plaza.
También llegaba el pescadero montado en una bicicleta en la cual llevaba una cesta grande y dentro de ella congrio y sardinas, todo ello cubierto con hojas de helecho.
Otro que se dejaba ver por el pueblo era Mateo que iba vendiendo productos de quincalla, hilos y agujas.

A pesar de tener luz, carretera y unas buenas tierras de cultivo la emigración empezó a aparecer por Escobosa en los años 60. La gente joven no veía aliciente en seguir trabajando el campo y se sentían más atraídos por la búsqueda de una mejor calidad de vida en las ciudades. Se fue produciendo un efecto dominó en el cual unas familias iban arrastrando a otras en la idea de un cambio de vida.
En el año 71 se cerró la escuela y fue un mazazo para las pocas familias que quedaban con niños.
Soria, Zaragoza y Logroño fueron los destinos principales de los escobosanos.
Felipe Molina y su hija Valentina fueron los últimos de Escobosa. En 1975 cerraron la puerta de su casa y con ello el pueblo se quedaba completamente vacío.

Informantes:
-Antigua vecina de Escobosa (Conversación personal mantenida en su casa).
-Descendiente de Escobosa por parte materna (Conversación mantenida por correo electrónico).
-Vecino de Torreandaluz (Conversación personal mantenida en la puerta de su casa).


Visitas realizadas en junio de 1992, noviembre de 1994, junio de 2009 y noviembre de 2019.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Punto y aparte. ¿Escobosanos por qué os marchasteis? ¿Por qué no volvisteis nunca más?
Son las preguntas que siempre me he hecho cuando he visitado este pueblo.
Es Soria si, lo sé. Pero llegó la carretera, llegó la luz, las tierras de cultivo estaban en terreno llano. No estaban mal comunicados. Los pueblos de alrededor agonizaron, pero aguantaron.
¿Por qué Escobosa no? Preguntas sin respuesta o más bien con la respuesta lógica y tantas veces repetida en otros lugares. Había que estar aquí para saber lo duro que era la vida por estas tierras. Si ves que los demás empiezan a marchar, ¿tu por qué no?
Visito por tercera vez este pintoresco despoblado en una fría y lluviosa mañana otoñal. Ha llovido de mañana temprano, lloverá intermitentemente mientras estoy aquí y volverá a llover por la tarde.
El cementerio es lo primero que se ve. Separado un centenar de metros del pueblo. Cuidado como siempre. Los escobosanos no olvidan a sus difuntos.
La entrada a Escobosa es una invitación a la aflicción, el día está gris con lo cual acompaña para ver el pueblo con los ojos de la tristeza que el visitante saca a relucir cuando se dan todos los factores para ello. Encima hay que añadir la melancolía que producen los colores del otoño.
Las primeras edificaciones que van apareciendo dejan entrever que Escobosa agoniza sin remedio en su camino hacia la desintegración definitiva. Alguna casa con tejado transmite la vana ilusión de que todavía algunos edificios tardaran un poco más en dar con sus piedras en el suelo.
La plaza amplia, espaciosa transporta con la imaginación al visitante a los tiempos en que se celebrara el baile por la fiesta de la Natividad. Por espacio para moverse no sería.
Poco queda de la escuela, el arranque de los muros apenas. A su lado el pequeño edificio que albergó el tele-club muestra signos evidentes de que alguien se acerca por Escobosa de cuando en cuando. Da vida al pueblo por unas horas.
La iglesia permanece igual que en las visitas anteriores. Hermosa y con cierto empaque. Su interior inalterado. La vegetación se va haciendo fuerte en la parte donde no hay tejado.
Enfrente del templo todo es ruina. Difícil distinguir si lo que se ve es vivienda, pajar, cuadra o establo.
Abajo junto a la chopera la fuente y el lavadero. Este último ha perdido su tejado con lo cual las dos pilas que había en su interior forman una especie de estanque debido al agua de lluvia acumulada. Ha perdido el encanto que tenía y que recordaba de mis anteriores visitas aún cuando ya no tuviera ningún uso desde hace años.
La calle única del pueblo hace un giro aquí donde está la fuente y se va para la izquierda. En todo este tramo de calle está bien presente la lluvia amarilla en forma de hojas. Hojas que alfombran el suelo y hojas que están cayendo constantemente. Todo se tiñe de amarillo.
Voy en busca del resto de viviendas que había por este lado.
Se puede decir que más o menos siguen igual. No ha hecho mucha mella el paso del tiempo. Alguna fachada caída, más vegetación en alguna parte que dificulta el moverse. Me adentro en el interior de alguna vivienda. Poco hay que ver. Nada de mobiliario, la cocina con su chimenea lo más reconocible. Poco más se puede entrever en su interior.
Sigo caminando hasta que me alejo del pueblo primero por el camino que me llevaría a Boós y luego por el que iría hasta Torreandaluz. Quiero ver el pueblo desde la lejanía. Al estar en llano la vista panorámica no seduce.
Vuelvo a adentrarme en las entrañas de Escobosa. Observo los anclajes de la luz pero no localizo el transformador.
Sigo paseando por la calle alfombrada de amarillo, dejo la fuente a mi izquierda y enfilo la calle que en una casi imperceptible cuesta me llevará de nuevo ante la iglesia y después a la plaza. Miro y contemplo en busca de detalles de interés. La tristeza sigue bien presente, me ha acompañado en todo momento. Me gusta que me acompañe la tristeza. Me siento cómoda con ella. Me ayuda a ver el lugar de otra manera.
Estoy nuevamente en la plaza y la vuelvo a imaginar en un día de fiesta.
¡Qué sencillo sería todo! ¡Pero que bonito también!.
La visita a Escobosa toca a su fin. Vuelvo a hacerme la misma pregunta:
¿Escobosanos porque no volvisteis?


Entrada a Escobosa de Calatañazor.




Vivienda y pajar. La iglesia de fondo.




Plaza Mayor de Escobosa.




Escuela de Escobosa a la derecha (en ruinas), en el medio el antiguo tele- club rehabilitado como centro social para los cazadores y a la izquierda la iglesia.



Iglesia parroquial de San Juan Bautista.




Interior de la iglesia, altar mayor.




La iglesia por su parte trasera, cuya pared servía de frontón para jugar a la pelota y donde los quintos del 73 dejaron ese año su firma.



Vivienda frente a la iglesia.




Calle Real.




Vivienda.




Vivienda con sus construcciones auxiliares.




Vivienda.




Viviendas.




Vista parcial de Escobosa desde las eras.




Calle Real.




La fuente de Escobosa.




Precioso lavadero cubierto.




Calle Real. Una acera flanqueaba la calle desde la iglesia a la fuente.



Cementerio.

13 comentarios :

  1. Que triste, y pensar que antaño en todos estos pueblos estaban habitados.La verdad es que he ido por dos veces en varios años por la provincia de Soria.Creo que es la prov.con mas pueblos abandonados de España.
    Enhorabuena por tu blog.

    Jose Vte.Sospedra
    Torreblanca-castellon

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  2. Buscando información para un trabajo sobre el éxodo rural he dado con esta maravillosa información de Escobosa, el pueblo de mi suegra, me encanta, me ha hecho llorar. Me gusta ir allí e imaginar sus calles pobladas con gente moviéndose por su plaza, me hiere ver como Basilisa (mi querida suegra)recuerda con pena su vida en el pueblo. Gracias porque haceis que Escobosa no muera del todo. Gracias por el recuerdo.

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  3. Escobosa no ha muerto del todo porque está en el recuerdo de muchas familias, entre ellas la mia, que un día como hoy, recordando épocas pasadas, ha encontrado este post con información del pueblo de mi abuela (Petra). Basilisa ha traído a la memoria el recuerdo de las familias que allí vivían. Un pueblo muy querido en casa.

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  4. De Escobosa es también mi suegra(Ascensión López Poza)y como no, tiene sus recuerdos que a menudo cuenta.Por cierto tiene una hermana mayor que ella que vive en Madrid y se llama Petra.¿Será la misma que la del comentario 3?. Indagaremos...

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  5. Un abrazo L.Ag. desde Madrid para ti y para toda la familia. Felices fiestas.

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  6. Precioso documento, muchas gracias por el blog.

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  7. Este agosto fui a Escobosa con unos colegas y la verdad que es una pena ver los pueblos en este estado... yo estoy sufriendo de que pase lo mismo con el que voy... que está cerquita de Escobosa :)

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  8. Ver pueblos así te recuerdan el gran trabajo de la gente del campo hizo para sacar adelante el país,porqué sin ellos,los demás no habrían tenido que comer... un saludo a todos de un Escobosa.

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  9. buenos día faustino baya pueblo mas comodo tubo que ser: lo que me gusta es la fuente que a pesar de los años no deja de caer el chorico de agua fresca me imagino cuando las mozas iban con sus cantaros a por agua y de camino a echar con la miga o el chico que le gustara bueno tienes razón faustino a ver si se animan y cuentan sus costunbres ; precioso reportaje como siempre un a brazo amigo asta otra

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    1. Así es amiga Nati, precioso pueblo este de Escobosa y muy acogedor el entorno de la fuente. ¡Tuvo que ser preciosa esta fuente! Mucha vida social allí, de gente mayor, de los jóvenes e incluso seguramente lugar de encuentro nocturno de parejas para poder verse un poco en la intimidad.
      Un abrazo.

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  10. Estos pueblos me recuerdan como estaba el mio en los 60 y 70: calles sin asfaltar, no habia luz en la calle o era muy pequeña, habia muchas casas caidas, pero vivia mucha gente.

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  11. Esta tarde estuve de paseo con mi perro por Escobosa y dibuje en mi libreta los simbolos que vi tallados en esas pesadas puertas de madera tan tipicas de los pueblos de ma llanura Soriana... Ya las habia visto antes... Cruces de calvario... Avemarias... anagramas de la virgen y Sagrados corazones... Y algo que solo he visto asi raramente... Unas virgencitas de trazos esquematicos que podrian pasar igual por un diseño minimalista y moderno que por un idolo prehistorico pintado en una cueva... Espantabrujas y simbomos apotropaicos de buena suerte... Tradiciones que en otras partes de españa usan por bandera... Pero que en Soria pronto desapareceran convertidas en polvo o apisonadas por algo mas vistoso y moderno... Total que mas da... Solo es nuestra cultura... Propia de aqui, de nuestra provincia, unica e intrasferible... Una verdadera pena que no se realice un estudio como dios manda de todo lo que fueron los cuentos, las creencias y superticiones, y nuestra tradicion popular antes de que nuestros mayores ya no esten... Yo mi perro y mi libreta seguiremos rescatando con una sonrisa lo poco que nos vallamos encontrando, y si alguien tiene informacion de estos temas le agradeceria mucho se pusiera en contacto conmigo

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  12. Toda mi familia maternal era de Escobosa,la casa de mis abuelos estaba en la plaza. Tengo muchos recuerdos de mis veranos de la instancia pasados allí y también tengo muchas fotos .
    Si alguien quiere ponerse en contacto conmigo puede hacerlo a través de mi correo: lopezurquiamaria@gmail.com

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