La Cervera (Teruel)

La Cervera pasa por ser el núcleo de población situado más al sur de la Comunidad Autónoma de Aragón. Una cuña del terreno se interpone entre las provincias de Castellón y Valencia. Allí se ubica el pueblo turolense de Abejuela y la aldea de La Cervera.
Situada a 1125 metros de altitud en una elevación del terreno sobre la rambla de Andilla, tenía la particularidad de estar conformado por cuatro barrios: El Cerrito, Casas del Medio, La Ermita y Casas de Arriba. Se encontraban separados por un kilómetro y medio entre el primero y el último. Entre todos englobaba alrededor de unas treinta casas, aunque en siglos pasados fueron alguna más.
Nunca llegó la luz eléctrica a La Cervera. Las teas, los candiles de aceite y luego los de carburo fueron sus fuentes de iluminación.
Cada barrio tenía su fuente para consumo de agua. Para lavar las mujeres había un lavadero en las Casas del Medio.
Crudos inviernos pasaban por estas latitudes con nevadas que llegaban a tapar la puerta de la casa.
Leña de sabina y de carrasca era la que utilizaban para la combustión de la lumbre en los hogares.
Tenían buenas tierras para pasto. Los pastores de Abejuela traían a los montes de La Cervera su ganado por ser de mejor calidad y de clima más suave, por lo que las relaciones entre el pueblo y la aldea eran complicadas a nivel ganadero. Rebaños de ovejas y cabras, estas últimas venidas a menos fueron la base de la ganadería durante años. En tiempos pasados hubo alguna familia que pasaba de las quinientas cabezas, aunque ya después de la guerra mermó mucho el numero de ovejas y en los últimos años apenas tenían alrededor de cuarenta cada familia. Se sacaban a pastar por turno rotatorio según el número de cabezas que tuviera cada uno.
En tiempos antiguos se bajaba el ganado en invierno a los pueblos valencianos de Villar del Arzobispo y Casinos.
Venían tratantes del Villar y de Chelva a comprar los corderos.
Buenas tierras para la agricultura, en sus fincas sembraban trigo y cebada principalmente. Entre los árboles frutales destacaban los ciruelos y los cerezos.
Iban a moler el grano al molino de Abejuela. Casi todas las casas tenían su horno para hacer el pan, la que no lo tenía usaba prestado el de alguna vecina o familiar.
Según las casas se podía matar uno, dos y hasta tres cerdos al año en época de matanza. Era costumbre matar una oveja vieja para mezclar la carne con la del marrano a la hora de hacer los embutidos.
Conejos, perdices y tordos suponían un reclamo para los aficionados a la caza.

Alto del Pichón
Barranco del Magallón
Barranco del Travinarejo
Camino de Abejuela
Casa de Los Morenos
Collado del Hontanar
Collado del Pino
Corral de las Fuentes
Corrales de los Adrianes
El Campillo
El Solano
Fuente Mosquito
Fuente de Herrero
Fuente del Caire
Fuente del Cerrito
Fuente del Espino
Fuente del Magallón
La Covilla
La Somadilla
Las Clochas
Loma del Rebasador
Los Barranquillos
Majada del Gato
Pico del Aguila
Rambla de Andilla
Rebollarejo
Rincón de Vinarejo

**Son algunos topónimos de lugares comunes de La Cervera que quedaran para siempre en el recuerdo de las gentes que habitaron la aldea**


Una hora y cuarto tardaban a Abejuela. De allí venía el alguacil a pregonar los bandos correspondientes dictados por el ayuntamiento.
El cura venía desde el pueblo a oficiar las misas. No había una periodicidad establecida. Don Lamberto, don José y don Manuel fueron algunos de los que realizaron este cometido. Don Manuel era muy aficionado a la caza y cuando se desplazaba a La Cervera aprovechaba para afinar la puntería con cualquier animal o ave que se le ponía por delante.
Al médico había que ir a buscarle a Abejuela cuando alguien enfermaba de gravedad.
Ruperto y luego Samuel eran los carteros que llevaban la correspondencia a La Cervera, previamente la habían ido a recoger a Torrijas.
Para hacer compras se desplazaban a Abejuela o a La Yesa.
Desde este último pueblo y desde La Pobleta y Andilla venían vendedores ambulantes con caballerías vendiendo un poco de todo, desde ropa a bacalao.
La Guardia Civil hacía ronda con frecuencia por La Cervera debido a que los años de posguerra fueron muy conflictivos en la zona en la lucha contra el maquis.

Celebraban su fiesta patronal a mediados de mayo en honor a la Virgen de los Desamparados.
Se celebraba el baile en la plaza de la ermita amenizado por el tío Añuel con su acordeón.
Acudía la juventud de Abejuela, de La Pobleta, de Andilla y de La Yesa a participar de la fiesta.
Los jóvenes se desplazaban los domingos a La Yesa, donde había cine y baile.

La repoblación de pinos que acabó con el pastoreo, la falta de servicios básicos como la luz y el agua, el poco futuro que deparaba el campo y el cierre de la escuela en los últimos años, fueron los factores determinantes que empujaron a las gentes de La Cervera a marchar. La gran mayoría se fueron a Valencia. El matrimonio formado por Cándido Adrián y Orfelina fueron los últimos de La Cervera. En 1967 cerraron la puerta de su casa y se fueron a La Pobla de Vallbona. A partir de ese año se acabó la habitabilidad permanente pero siguió habiendo presencia humana en La Cervera hasta los años 90 debido a la actividad ganadera.

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Informantes:
-Antiguo vecino de La Cervera (Conversación personal mantenida en un encuentro casual en la aldea).
-Matrimonio de Abejuela (Conversación personal mantenida en su casa).


Visitas realizadas en julio de 2005 y noviembre de 2022.

Punto y aparte. Quedé "enamorado" de La Cervera en mi primera visita en el año 2005. Su ubicación, la particularidad de estar dividido en varios barrios, su arquitectura popular, su soledad, el pertenecer a una provincia que me fascina, todo ello hizo que quedara prendado de este lugar. No tenía apenas información del lugar, por no decir ninguna, solo un nombre un poco escondido en el mapa al que no llegaba carretera. Intuía que podía estar deshabitado. En aquel entonces no había llegado internet y tampoco pasé primero por Abejuela para indagar un poco. Había estado por la mañana visitando algún despoblado de la comarca valenciana de Los Serranos y como en esta época del año los días son largos, me decidí a ocupar lo que me quedaba de tarde visitando esta población. Nada perdía. Y no me equivoqué. Mi intuición me llevó a conocer un lugar muy hermoso.
Después de transitar con el coche por caminos un poco enrevesados llegué hasta el primero de los barrios de La Cervera: El Cerrito, que como su nombre indica esta subido en un altozano. Me encontré con un grupo de edificaciones en mal estado en general, todas alineadas a un lado de la calle. Aún reconocibles pero no se podía entrar a ninguna salvo la última. Y aquí es donde me lleve la gran sorpresa de ver escrito el testimonio gráfico de un pastor de la zona que a falta de papel decidió escribirlo en la pared del zaguán de la casa. Unas reflexiones muy emotivas. Desde El Cerrito contemplo el valle donde se asientan el resto de barrios de La Cervera. Una vista para contemplar. Desciendo desde El Cerrito y ya voy viendo la siguiente barriada en orden por el camino: las Casas del Medio. Intuyo que me va a gustar. Y no me equivoco. Me encuentro con un grupo de casas en buen estado la mayoría, y en ruina alguna que otra. Bonitas casas dentro de su sencillez. Armoniosos rincones urbanos y pequeños tramos de calles muy bonitos. Me encanta el lugar, tanto que diría que de los cuatro barrios es el que más me gusta, y eso que son bien bonitos todos. Este barrio me da muchas sensaciones positivas. El silencio es total, la soledad me abraza con su melancólica expresión. Me dejo llevar. La tarde va avanzando y tengo que seguir. En poco más de cinco minutos llego al tercero de los barrios, el de La Ermita. Es el más pequeño pero era el centro social de La Cervera. Aquí estaba el templo religioso y el edificio escolar. La ermita luce un blanco reluciente, tiene anexa la casa del cura, ambos edificios tienen enfrente la escuela formándose una plaza en medio. Lugar de serena y plácida belleza. Es fácil poner la imaginación a trabajar. Me voy a ver el último de los barrios: las Casas de Arriba. El más grande de todos. Naves ganaderas denotan que hay actividad, pero no me encontré a nadie. La tarde se está poniendo oscura. Transito por el lugar, viendo un bonito grupo de casas serranas sin nada a resaltar pero muy coquetas y llamativas. El cielo gris, casi negro le da un aspecto tenebroso a las edificaciones. Pero me encanta. Tristeza llama a tristeza. Me fascinan esos días oscuros para visitar despoblados. Aún así la visita va tocando a su fin. No llevo paraguas y estoy a dos kilómetros de donde tengo el coche. En cualquier momento puede caer una tormenta. Así que a buen paso deshago el camino y voy pasando por los diferentes barrios a la inversa de como lo hice unas horas antes.
En el año 2022 hago mi segunda visita a La Cervera. Quería incluir este pueblo en el blog, así que lo tenía que documentar y sacar nuevas fotografías. Es temporada otoñal. Hace fresco. Voy un poco expectante por ver como ha actuado el paso del tiempo en este lugar que me cautivó. El Cerrito me lo encuentro en muy mal estado, aunque ya lo estaba la vez anterior, pero ahora ha empeorado, no hay mantenimiento en ninguna casa con lo cual es lógico. Quiero ver si sigue en pie la casa donde el pastor inmortalizó sus impresiones sobre los años transcurridos por aquí con el pastoreo del ganado. Temo que la casa se haya venido abajo, pero no, allí sigue aguantando, auqnue ya más "carcomida", y por suerte se puede entrar al zaguán, el escrito en la pared ya esta muy demacrado y apenas es ilegible. La casa no tardará muchos años en caer y con ello sepultará para siempre este documento gráfico de gran valor emocional.
Voy a ver las Casas del Medio. Observo al llegar que los paneles informativos sobre postes de madera diseñados por el Gobierno de Aragón que había a la entrada de cada uno de los barrios han sufrido también el desgaste de la humedad y de la falta de cuidado. Ya no son legibles. La reseña informativa era muy escueta pero servía para hacerse una breve composición de lugar. Las Casas del Medio sigue más o menos igual. Casas mantenidas y alguna que otra que va sufriendo el sinsabor de la desatención. Pero por lo general no hay apreciables diferencias en estos diecisiete años. Como tampoco las hay en el barrio de La Ermita. Todo sigue igual. La ermita con su coqueta blancura, la escuela, la casa del cura, no hay signos de deterioro, si acaso si lo hay en la casa cercana que está viendo como el paso del tiempo está empezando a hacer mella.
Me acerco hasta las Casas de Arriba. Aquí si que la deterioración ha hecho su trabajo. Viviendas ya apenas reconocibles, otras "agobiadas" por la vegetación, se puede decir que apenas una se mantiene todavía en buen estado exterior. Todas las demás edificaciones son una amalgama de ruinas. Las naves ganaderas parece que ya no tienen funcionamiento. Creo que de los cuatro barrios es el que más desgaste ha tenido en estos diecisiete años de diferencia entre mis dos visitas.
Florencio, el pastor hizo una loa al lugar donde trabajó durante tantos años y yo hago otra a esta aldea que me ha cautivado. Hago mía una frase de Florencio y termino con ella: VIVA CERVERA (LA)


Año 2022. El Cerrito.




Año 2005. Llegando a El Cerrito.




Año 2005. Vivienda (El Cerrito).




Año 2022. Grupo de casas (El Cerrito).




Año 2005. Testimonio gráfico que dejó escrito un pastor de Abejuela en el zaguán de una casa (El Cerrito)



Año 2022. Horno de pan (El Cerrito).




Año 2022. Las Casas del Medio. Por detrás La Ermita y al fondo Las Casas de Arriba.



Año 2022. Llegando a Las Casas del Medio.




Año 2022. Edificaciones por encima del camino (Casas del Medio)



Año 2005. Bonito rincón urbano (Casas del Medio)




Año 2022. Entrada a las Casas del Medio por su lado norte.




Año 2022. La última casa que se cerró en La Cervera (Casas del Medio)



Año 2022. Grupo de casas en la parte alta (Casas del Medio)




Año 2005. Vivienda (Casas del Medio)




Año 2022. Bonito tramo de calle (Casas del Medio)




Año 2022. Era de trillar (Casas del Medio)




Año 2022. Las Casas del Medio asomando por encima de la vegetación otoñal.



Año 2005. Barrio de la Ermita.




Año 2022. Ermita y escuela (Barrio de la Ermita)




Año 2022. Plaza (Barrio de la Ermita)




Año 2022. Ermita de la Virgen de los Desamparados. A su izquierda la casa del cura. Era utilizada como vivienda para la maestra (Barrio de la Ermita).



Año 2022. Escuela (Barrio de la Ermita). Se edificó en 1934. En tiempos más antiguos ejercía docencia un maestro que venía desde La Yesa todos los días en bicicleta (don Juan). La última maestra fue doña Emilia, era natural de Villafranca de los Barros (Badajoz). Alrededor de una decena de niños asistían a clase en los años 60. Impartía también clases nocturnas.



Año 2005. Vivienda. (Barrio de la Ermita)




Año 2022. Cementerio. A medio camino entre el barrio de La Ermita y las Casas de Arriba.



Año 2022. Las Casas de Arriba. Era el más grande de los cuatro barrios.



Año 2022. Vivienda (Casas de Arriba)




Año 2005. Vivienda con diversas edificaciones auxiliares anexas. (Casas de Arriba)



Año 2005. Viviendas en hilera (Casas de Arriba)




Año 2022. Vivienda, devorada por la vegetación. (Casas de Arriba)



Año 2022. Huella del implacable paso del tiempo (Casas de Arriba)

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