Lienas (Huesca)

A ochocientos metros del que siempre fue su cabecera municipal, Apiés, se encuentra el despoblado de Lienas. A 675 metros de altitud, situado en una repisa junto al barranco del mismo nombre, cinco casas dieron vida a este pequeño lugar (Acín, Antón, Bertolo, Lanuza y Marcelino).
Sus tierras de cultivo estaban sembradas de trigo y cebada principalmente. Iban a moler el grano a un molino que había junto al río Flumen.
La ganadería tenía su punto fuerte con las ovejas.
La caza de conejos, liebres y perdices suponía un aporte alimenticio extra en las cocinas de las casas.

Barranco de Lienas
Cananella
Crucero de San Julián
El Conillo
El Cuarto Alto
Focarellas
La Plana
Las Traslienas
Os Infiernos
Portiallas

**Son algunos topónimos de lugares comunes de Lienas que quedaran para siempre en el recuerdo de las gentes que habitaron el pueblo**


Celebraban su fiesta patronal el 22 de enero en honor a San Vicente Mártir, aunque después de la guerra civil ya nunca más se volvieron a celebrar dichas fiestas. Si participaban activamente de las fiestas de Ápies: en diciembre las de la Inmaculada Concepción y las de San Félix en agosto.
A pesar de tener iglesia se desplazaban a la de Apiés para todo tipo de oficios religiosos.
El médico llegaba desde Ápies cuando la situación de algún enfermo era de gravedad y se requería su presencia.
También desde Ápies llegaba Marcos, el cartero a repartir la correspondencia.
Los niños en edad escolar asistían a la escuela de Ápies.
Para hacer compras se desplazaban a Apiés o bien hacían el desplazamiento a Huesca, para lo que tardaban alrededor de dos horas y media. De la capital también venían periódicamente diversos vendedores ambulantes ofreciendo todo tipo de mercancía.

Cuando Nicanor y su familia cerraron la puerta de casa Acín en los años 60 Lienas pasaba a ser considerado un pueblo deshabitado más en una provincia como la oscense donde ya el cupo de lugares vacíos estaba a un nivel muy alto. Huesca acogió a buen número de los lienanienses que marcharon de su pueblo en busca de mejores condiciones de vida.

Visita realizada en octubre de 2023.

Informantes:
-Vecinos de Apiés (Conversación personal mantenida en el centro social del pueblo).


Punto y aparte. Lienas apagó sus luces para nunca más volver a encenderse. Estar situado a ochocientos metros de su cabecera municipal y a doce kilómetros de la capital provincial puede tener su lado bueno y su lado no tan bueno. Si en el impás que medió entre que se fueron sus gentes y los años en que esos mismos vecinos y sus descendientes empezaron a volver a los pueblos para reabrir la casa familiar y tener una segunda residencia para el ocio y el descanso las casas no se hubieran deteriorado tanto quiero imaginar que Lienas sería hoy día un pequeño pero coqueto pueblo de veraneo a tiro de piedra de Huesca. El expolio, la fragilidad de las construcciones y los fenómenos meteorológicos se llevaron por delante cualquier atisbo de esperanza de que Lienas hubiera tenido una segunda oportunidad de volver a la vida. Hoy es un lugar triste, desolado, yermo, al que se llega por una pista polvorienta desde Apiés. Desde un pueblo se ve el otro y viceversa. Fue Lienas un barrio, como un grupo de casas separadas del núcleo principal, una prolongación de su cabecera municipal de la que dependía para todo.
A pesar de poder hacerse el trayecto en cualquier tipo de vehículo lo dejo aparcado en Apiés y me dispongo a caminar los diez minutos que me separan de mi objetivo. Según me voy acercando veo con más nitidez el pueblo y que es lo que me voy a encontrar. El lugar es pequeño, se muestra de frente al camino. Lienas tiene una vista panorámica muy bonita desde aquí porque tiene como telón de fondo la cara sur de la sierra de Guara.
El camino inicia un suave descenso para salvar el cauce del pequeño barranco que hay antes de llegar al pueblo. Se construyó un puente de hormigón porque antiguamente los vecinos tenían que vadear el arroyo. Antes de cruzar al otro lado aparece la bonita silueta de la fuente y el abrevadero anexo tallados en la roca. En un par de minutos estoy ante las primeras edificaciones. Subo hasta un altozano para divisar otra perspectiva diferente del pueblo. Una voluminosa casa se lleva todo el protagonismo. Es Casa Acín, en forma de escuadra. Tuvo que ser una buena vivienda. Sus paredes a medio caer dejan ver la distribución interior. Un coche con dos ocupantes llega en esos momentos y se pierde por uno de los caminos que van hacía las fincas cercanas. No me han visto. Enfilo una corta calle central y enseguida tengo ante mi la iglesia. Me encamino hacía ella. Entro a su interior. El tejado está prácticamente desaparecido. Multitud de vigas por el suelo. Algo de vegetación. Se nota mucho en sus paredes que es una iglesia de reciente diseño y de escaso valor ornamental. La torre aguanta más entera pero es imposible subir a ella. Salgo al exterior, por aquí las casas que la acompañaban están en el suelo. Bajo otra vez para abajo, en esos momentos otra furgoneta con un ocupante aparece por la misma calle por donde lo hizo la anterior. Me saluda con la mano y rápidamente coge el mismo camino que el anterior vehículo. Contemplo la portada de casa Acín, entro a su interior, mucha ruina, paredes desconchadas, cascotes, piedra por el suelo, escombros apelmazados. Diviso los toneles donde encubaban el vino en las bodegas. Poco más. Se vislumbran algunas estancias de la planta superior pero es imposible acceder a ellas. El futuro a corto plazo no es muy halagüeño para esta casa. Mantiene algo de tejado y aguantará un poco más.
La visita a Lienas va tocando a su fin. No hay más que ver. El silencio se rompe nuevamente con el ruido de un vehículo de motor, es la furgoneta que pasó unos minutos atrás, habrá terminado su faena y se dirige a Apiés. Su ocupante nuevamente brinda un saludo con la mano y coge la pista que en pocos minutos le llevará al pueblo. Yo hago lo mismo. Vuelvo a pasar junto a la bonita fuente rupestre y sigo mi caminar. Hago una pequeña parada para contemplar Lienas por última vez y ya enfilo el corto tramo que me llevará a Apiés.


Por el camino de Apiés. Lienas a la vista. La cara sur de la sierra de Guara de fondo. Picón del Mediodía. Cresta de la Cobeta.



La fuente de Lienas. A doscientos metros del pueblo.



Una vez pasado el barranco, el cual queda a la derecha, el camino toma una minúscula inclinación ascendente para llegar al pueblo.



Vista panorámica de Lienas desde las eras.




Casa Acín. La más pudiente del pueblo. La última que se cerró en Lienas.



Portada de acceso a Casa Acín.




Casa Lanuza.




Iglesia y horno de pan.




Edificio donde se horneaba el pan. Era comunitario.




Iglesia de San Vicente. Nunca se llegó a utilizar después de su rehabilitación.



Interior del templo. Cabecera. Altar mayor. Sin tejado. Vigas caídas.



Interior del templo. Sacristía. Baptisterio. Coro. Torre- campanario.



Casa Antón, frente a la iglesia.




Vista de Apiés desde Lienas. El barranco por medio.

4 comentarios :

  1. Hola de nuevo,Faustino,,por lo que se puede apreciar en las fotos que nos ofreces poco queda ya de ese pequeño barrio dependiente de Apiés,suerte que estaba relativamente cerca de su cabecera municipal para que los niños pudieran ir a escuela y el médico acudir pronto a la aldea en caso de emergencia,por otro lado,como comentas,es una pena que Lienas se degradase tan rápidamente y cuando volvieron los vecinos con idea de restaurar algunas viviendas ya fuera tarde,por el lado positivo me alegro de que Huesca acogiera algunos vecinos que fueron en busca de unas mejores condiciones de vida,como siempre Faustino,un placer poder disfrutar de tus extensos y detallados artículos,un abrazo.

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    1. Hola Roberto. Si en tu pueblo no tienes buenos servicios y tienes cerca un pueblo que si los tiene y con el añadido de tener la capital provincial cerca pues es lógico que la gente se acabara marchando a Apiés o a Huesca. Lienas agonizó sin mantenimiento alguno de las edificaciones y con el empuje de otros "factores externos" que también hicieron su trabajo para "finiquitar" el pueblo.
      Lienas se me quedó un poco escaso a la hora de documentarlo pero no pude conseguir más datos que los reflejados en el texto.
      Un abrazo.

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  2. Buenas tardes:

    Ya sé que me repito como el ajo, pero… Me encanta, sí, ver las fotos y leer las descripciones de don Faustino, pero cada pueblo, cada descripción es un motivo para hundirme en la melancolía. Su moral para desarrollar esta labor de salvamento es encomiable. Yo no podría, no…, no podría. Me supera. Tal vez sea porque trato de recrear mentalmente las vidas de quienes nacieron, murieron o emigraron de esos pueblos. No lo sé, pero me supera.

    Así que, una vez más: mi agradecimiento y respeto a don Faustino por su labor.

    Atentamente,

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    1. Buenos días. Es una labor muy triste pero muy gratificante a la vez. Es una manera de salvaguardar la memoria de estos lugares que de otra manera se perderían en los abismos del olvido sin remisión.
      Son textos e imágenes de mucha tristeza y añoranza de lo que fueron pero a la vez muy hermosas porque nos sirven para valorar, admirar y entender a los que vivieron en estos pueblos.
      Gracias por sus elogiosas palabras.
      Un cordial saludo.

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