Mases de La Cerulla (Huesca)

Quintillá, Chiquet, Peripiqué, Gabarrella, Sarradet y Abaix eran las seis masias que componían el núcleo diseminado de La Cerulla.
Fueron mases que pertenecían al pueblo de L´Estall (en siglos anteriores conformaron un municipio unico llamado Estall i Lacerulla). En la actualidad pertenece al ayuntamiento de Viacamp.
Ubicado en las alturas de la parte más occidental de la sierra del Montsec de L´Estall, su altitud alcanzaba su punto más alto en el Mas de Quintillá con 1050 metros, quedando el centro neurálgico de la aldea, la ermita de San Antonio a 1025 metros.
Contaba con un número aproximado de cuarenta habitantes en las décadas anteriores a la guerra civil.
Como todo lugar aislado y disperso llevaban una economía puramente de subsistencia con unas condiciones de vida bastante duras.
Las nevadas hacían su aparición dos o tres veces durante el invierno quedándose varios días. Contaban con leña de roble, carrasca y enebro para calentar la lumbre de los hogares.
Solo el Mas de Quintillá gozó de luz eléctrica en la casa, las demás masías se alumbraron con los candiles de aceite y carburo hasta el fin de sus días.
Cultivaban trigo, cebada y también tenían viñas. Cada casa tenía prensa para elaborar su propio vino.
También cada una tenía su horno para hacer el pan. A moler el grano iban al molino de Tolva, los de las masías más bajas iban también al molino de Caserras del Castillo. Con el tiempo dejaron de hacer el pan en las casas e iban a comprarlo a Tolva.
La ganadería se repartía entre las ovejas y las cabras. En los últimos años ya solo dos casas poseían ganado: Quintillá y Chiquet. Venían carniceros de Benabarre a comprar los corderos.
Se mataba un cerdo o dos en cada casa según las necesidades. Los lechones se bajaban a Tolva para después ser llevados por un tratante a la feria de Binéfar para su venta.
Abundaba la caza de la perdiz y del conejo.

Barranc Els Pasos
Cami de Antenza
Cami de Mongay
Cami de Viacamp
Comú d´Allá
Comú d´Aquí
Cordel del Mas de Quintillá
Cruz del Mas
Gabarrella
Ginebral
La Roca del Mas de Burg
Lo Mas de Burg
Lo Paller del Mas de Abaix
Maiola
Solana de las Pletas

**Son algunos topónimos de lugares comunes de los Mases de La Cerulla que quedaran para siempre en el recuerdo de las gentes que habitaron el pueblo**


Los niños en edad escolar acudían a la escuela de L´Estall.
El médico venía en contadas ocasiones desde Tolva a visitar al enfermo.
El cartero también llegaba desde Tolva a repartir la correspondencia aunque en muchas ocasiones los masoveros le evitaban el desplazamiento cuando acudían al pueblo a cualquier asunto, aprovechaban para subir la correspondencia que hubiera para La Cerulla.
Bajaban a hacer compras un día a la semana a Tolva.

El día grande de La Cerulla era el 13 de junio con la festividad en honor de San Antonio de Padua.
Día de muchísima afluencia de gente venida de todos los pueblos cercanos: de L´Estall, de Fet, de Tolva, de Mongay, de Ciscar, de Caladrones, de Antenza...
Era costumbre que los mozos de L´Estall ayudaran en los preparativos de la fiesta (los de La Cerulla correspondían luego en la fiesta del pueblo).
Se oficiaba misa por medio del cura de Tolva, otras veces venía de Caladrones. Al terminar se hacia el reparto de la caritat (pan bendecido).
A la hora de comer los forasteros lo hacían en alguno de los mases cercanos si tenían parentesco o afinidad y los que no degustaban una comida campestre en los alrededores de la ermita con lo que cada uno trajera. En las casas no faltaba el cordero, el pollo y el conejo así como los panadors y las cocas en lo que a dulces se refería.
Se hacía baile en la era de Peripiqué amenizado por música de acordeón. No faltaba a la cita un tendero de Tolva que ponía un tenderete y vendía golosinas, turrón y bebidas.

La emigración golpeó de lleno a toda la zona del Montsec de L´Estall dejando diversos pueblos vacíos y los Mases de La Cerulla no fueron ajeno a ello. Las difíciles condiciones de vida, la falta de servicios y las ganas de buscar una mejor calidad de vida fueron empujando a las gentes a buscar acomodo en pueblos grandes de la comarca donde la industria iba en aumento.
Así los de Quintillá se fueron a Tamarite de Litera, los de Chiquet a Alfarrás (Lleida), los de Peripiqué lo hicieron a Monzón, los de Sarradet a Binéfar y los de Abaix a Altorricón.
Para últimos de los 60 los mases de La Cerulla se quedaron completamente vacíos.

Informantes:
-Antiguo vecino de L´Estall.
-José María Colomina del Mas de Chanrrego (Caserras del Castillo).


Visita realizada en junio de 2022.

Punto y aparte. Mi amigo Pociello de Tamarite de Litera me hace la invitación de acudir a la romería de San Antonio en La Cerulla. Allá que me presento en esa mañana primaveral donde se va a reanudar la festividad de San Antonio después de los años de ausencia por la pandemia. Alrededor de sesenta personas se congregan allí, ha bajado el número de asistentes con relación a años anteriores según me comentan, algo lógico después de dos años sin celebrarse. Y mucho menos nada que ver con la gran afluencia de gente que acudía en los años 90. Pero es lo que toca. Alguna persona mayor pero la gran parte de los asistentes son ya segunda o tercera generación de los pueblos cercanos, oigo a algunos que vienen de Ciscar, de Caladrones... Todos se saludan, yo permanezco un poco en un segundo plano. Por allí está el incansable alcalde de Viacamp controlando todos los preparativos. Saludo a Ramón el último de Chiriveta que también ha hecho acto de presencia y con el que coincidí cuando todavía vivía en su pueblo. Pociello me va presentando a algunas personas, charla trivial. La misa va a empezar. La gente toma asiento en las sillas preparadas para el acto o se mantienen de pie a la sombra de alguna de las carrascas próximas. Terminado el acto religioso el mosén bendice los panes y se reparte entre los asistentes. Siguen las conversaciones entre los presentes y en la era cercana se esta preparando una hoguera para que la gente pueda asar sus viandas y dar cuenta de ellas en las mesas que hay repartidas estratégicamente. En buena armonía acaba la fiesta de San Antonio de La Cerulla 2022.
Dos días después aprovechando que estoy por la zona y que voy a hacer una nueva visita a L´Estall me paso nuevamente por las casas dispersas de La Cerulla para poder verlas y fotografiarlas con tranquilidad. El Mas de Quintillá el primero, buena vivienda con sus edificaciones auxiliares contorneando la casa. Con precaución se puede entrar al interior. Desde las inmediaciones de la casa las vistas son maravillosas, al norte y al sur. Para contemplar. Cuando paso junto a la balsa de agua del Mas de Chiquet me llama la atención que hay un zorro tumbado a la sombra. El animal advierte de mi presencia, se levanta y me sigue unos pasos por detrás con dificultad, como si fuera un perro. Algo insólito en estos animales. Ignoro su actitud, mi pensamiento es que estaba enfermo y tenía pocas fuerzas para moverse. Seguramente tenía hambre pero lamentablemente no llevaba ninguna vitualla para ofrecerle. A la sombra de una carrasca había buscado acomodo y allí se quedó cuando me fui. Me dirijo hasta la ermita, ya todo en calma y en silencio, todo bien recogido, ni una señal de que el día anterior hubiera habido una congregación de personas. Me acerco hasta el cercano mas de Peripiqué, buena fachada aunque ya no se puede acceder a su interior. Cojo el camino que me llevara hasta el Mas de Gabarrella previo paso junto al cementerio, pequeño pero bien cuidado. Después de andar alrededor de media hora y cuando ya me queda poco para llegar a la casa de Gabarrella una valla me impide el paso, me tengo que dar media vuelta y conformarme con verla en la lejanía. A las masías mas bajas desisto de ir porque están un poco retiradas y me han comentado que están ya en el suelo. Me queda por ver la fuente y el lavadero. En una suave bajada me planto ante estos recintos antaño llenos de agua, imprescindibles para la supervivencia y hoy día mustios y llenos de maleza.
La visita a La Cerulla toca a su fin. Me siento un poco en un banco junto a la ermita y contemplo y medito. Y es que tuvo que ser difícil la vida en estos lugares, una orografía complicada, un clima severo y lo que es peor: lejos de todo y cerca de nada. Me levanto de mi "butaca" campestre, paso junto a la balsa de Chiquet y el zorro ya no está allí. Lo busco con la mirada por los alrededores pero no lo veo. Sin embargo en la bajada hacia L´Estall si veo otro zorro que lleva un roedor en la boca al que acaba de cazar, cruza el camino por delante mío y se pierde entre la vegetación.



Llegando al Mas de Quintillá.




Mas de Quintillá por su lado sur. Era la masía mas fuerte de La Cerulla y la única que tuvo luz eléctrica. Contaba con una pequeña capilla en su interior.



Mas de Quintillá por su lado norte. Era de trillar, masaderia y corral de ganado.



Mas de Chiquet.




Corral de ganado del Mas de Chiquet.




La balsa de Chiquet. Se llenaba con agua de lluvía y se utilizaba para beber los animales.



La ermita de San Antonio de Padua, epicentro de La Cerulla.



Misa campestre junto a la ermita en la festividad de San Antonio 2022.



Mas de Peripiqué, cercano a la ermita.




Era de trillar y fachada lateral del Mas de Peripiqué. En esta explanada se celebraba el baile el día de la fiesta.



Cementerio.




La fuente y el lavadero.