
Desde siempre fue un barrio de Las Médulas, del cual dista un kilómetro y medio, en la actualidad pertenece al ayuntamiento de Carucedo.
En 1950 su nomenclátor poblacional cifraba en veintidós los habitantes que residían en la aldea.
Nunca llegó la luz eléctrica a La Balouta. Para el consumo de agua tenían un pozo situado a diez minutos del pueblo.
Contaban con buena leña de carrasca para calentar la lumbre de las cocinas.
Dedicados al cultivo de trigo y centeno y al pastoreo con las vacas, sus dos salidas naturales les comunicaba con Las Médulas al norte y con Salas de la Ribera al sur, a cuyos molinos iban a moler el grano.
Los terneros los llevaban a vender a Carucedo donde había feria de ganado vacuno los días 14 y 28 de cada mes o bien a Puente de Domingo Flórez donde también había feria de vacuno los días 4 de cada mes.
Conejos y liebres suponían un buen reclamo para los aficionados a la caza.
Al no haber iglesia ni templo religioso alguno en La Balouta, para asistir a misas dominicales, realizar bautizos, comuniones o entierros hacían el recorrido hasta el pueblo de Las Médulas.
El mismo recorrido hacían los niños en edad escolar (medía hora andando) para asistir a la escuela de Las Médulas. Seis o siete niños acudían desde La Balouta en los años 50. Se llevaban la comida en una tartera y comían las viandas en casa de algún familiar o allegado o bien en el aula.
El médico residía en Las Médulas, había que ir a avisarle en caso de mucha gravedad.
Desde Carucedo llegaba el cartero a repartir la correspondencia.
Para hacer compras se desplazaban hasta Las Médulas donde había dos tiendas o bien cuando iban a la feria de Carucedo aprovechaban para comprar productos de primera necesidad.
Vendedores ambulantes de diversa procedencia (Carucedo, Puente de Domingo Flórez, Castroquilame) aparecían periódicamente por La Balouta ofreciendo mercancía variada.
Al carecer de fiesta patronal alguna, la gente joven acudía a participar de las fiestas de Las Médulas en honor a San Simón y San Judas, a las fiestas de Yeres dedicadas a San Pelayo o las del Santo Cristo en Salas de la Ribera.
En un lugar donde no había luz, el agua para consumo lo tenían que ir a buscar a un pozo por una empinada cuesta, donde no había escuela, ni médico, ni comercios, la despoblación tenía que ir haciendo mella.
En 1973 La Balouta se quedó completamente vacío. El grueso de su población emigró a Ponferrada, alguna familia se quedó primeramente en Las Médulas, aunque con el paso del tiempo acabaron también en la capital berciana.
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Visitas realizadas en septiembre de 1995 y mayo de 2023.
Informantes: Vecinos de Las Médulas (Conversación personal mantenida en una plaza del pueblo).
Punto y aparte. La maravilla paisajística de Las Médulas, explotación minera de los romanos, declarada Patrimonio de la Humanidad, no llegó a tiempo de haber salvado a La Balouta de morir de inanición. Cuando sus gentes se fueron porque ya no podían seguir viviendo en un lugar carente de cualquier comodidad todavía no había llegado el boom turístico de convertir Las Médulas en un lugar visitado por el turismo de masas. Años más tarde sirvió para revitalizar los pueblos del contorno pero para La Balouta ya era tarde. Se "cayó" y ya no se "volvió a levantar". Hoy día los animosos senderistas que buscan conocer algo más de la zona, fuera de lo que ofrece el paisaje conmovedor y subyugante de Las Médulas, caminan para visitar el precioso lago Somido o la Cueva Palombeira y pasan junto a las ruinas de un caserío exánime. Apenas tres casas aguantan en pie, el resto de edificaciones está reducido a escombros.
Son dos las visitas que he hecho a esta minúscula localidad berciana, con un intervalo de veintiocho años entre una y otra. Podía haber ido a mejor (si hubiera habido mantenimiento) o a peor (que era lo más lógico). Solo una casa se mantiene con decoro, con signos de haber recibido visitas hasta no hace muchos años. Las otras solo están esperando su derrumbe definitivo.
En esta tarde primaveral del mes de mayo (2023) vuelvo a La Balouta por segunda vez. Voy un poco expectante por ver lo que me voy a encontrar después de tantos años, aunque algunas fotos en redes sociales no me animan mucho. Guardaba un buen recuerdo de mi primera visita, un pequeño conjunto arquitectónico todavía en buen estado, sus casas de piedra con tejados de pizarra, sus luceras sobre el techado, el patín o escalera exterior para acceder a la segunda planta, donde estaba la vivienda, sus corredores de madera, etc., hacían de La Balouta un lugar muy armonioso, pequeño pero coqueto, rustico pero pintoresco. Todo ello prácticamente ha desaparecido, los tejados se han venido abajo dañando toda la estructura de las casas.
Cuando ya estoy junto a las primeras edificaciones me cruzo con un grupo de seis senderistas repartidos en ambos sexos por igual. Nos saludamos cortésmente y aún acierto a oír a uno de ellos contando que pasó por aquí veinte años antes y que estaba muy diferente la aldea a como está ahora. Me quedo con las ganas de decirles a viva voz: yo la conocí veintiocho antes y puedo dar fe que no hay ni comparación del antes y el ahora. Desisto de manifestarles mis impresiones de antaño en voz alta porque no creo que les interese mucho y además van a paso ligero y en cuestión de segundos los pierdo de vista.
La vegetación es abundante como corresponde a esta época del año, aporta la belleza y la luminosidad del verde pero dificulta el encuadre de lo que quiero ver. Contemplo la casa que está en mejor estado y que se ve que tuvo reformas en tiempos recientes por el uso del ladrillo, curiosamente es la única edificación que está a un lado del camino, las demás se agrupan en el otro. Transito por donde puedo, la vegetación y los escombros no lo ponen fácil, veo tejados hundidos, paredes carcomidas y dos casas que aún cuando no se puede entrar a su interior aguantan en pie. El resto ya es historia pasada, casas, cuadras, pajares, todo en el suelo.
Me recreo un poco con la vista observando algunos detalles pero poco más se puede sacar visualmente. Me despido de La Balouta y enfilo el camino de Las Médulas.

Año 1995. Llegando a La Balouta.





Año 2023. Parte central de la aldea.

Año 1995. Cochera y vivienda.


Año 1995. Calle de La Balouta.




Año 2023. Ruinas.

Año 2023. Horno de pan.
