Los que lo cuentan

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Ahora que el blog está enfilando su recta final justo es hacer una entrada dedicada a los verdaderos protagonistas de esta historia, los héroes invisibles que con su colaboración han hecho de está pagina su sello de calidad. Sin su aportación nada habría sido igual.
En estos tiempos del copia y pega siempre tuve claro que quería hacer algo diferente. Compartir las imágenes que veía pero con el añadido de escribir un texto para que todos supiéramos como era la vida cotidiana de manera resumida en estos lugares que mostraban las fotografías. Y que mejor manera de hacerlo que acudiendo a la mejor fuente de información posible: los que allí vivieron. Era una tarea ardua, laboriosa, de indagar, de preguntar, de llamar a muchas puertas, de recibir alguna negativa, de romper el hielo con personas que no te conocían de nada, que se mostraban extrañados (al principio) de que alguien viniera a preguntarles cosas de su pueblo cuando nadie se había interesado por ello.
Los primeros resultados fueron muy satisfactorios y me hicieron ver que ese era el camino a seguir. Así fui contactando con una persona y otra, y otra más... hasta llegar a los doscientos y muchos (cada reportaje de uno de los pueblos (salvo alguna excepción) hay un informante detrás, o dos, o un grupo de personas.
Son gente que se cruzaron en mi camino en el momento oportuno. Que me abrieron su corazón y su mente, que viajaron al pasado según me iban contando determinados aspectos de su vida pasada en el pueblo y que de paso yo viajaba con ellos en el tiempo escuchándolos.
Gentes con las que en muchos casos no hubo un segundo contacto, pero otros si, se generó una amistad mantenida hasta el día de hoy. Por desgracia varios ya no están en este mundo, lo cual es una verdadera pena porque son una generación que han tenido mucho para contar pero que lamentablemente en la mayoría de los casos nadie les ha escuchado.
Me siento orgulloso de haberles escuchado, de haber disfrutado con sus testimonios y de haber generado una amistad efímera o duradera según el caso.
A todos ellos mi mayor agradecimiento porque este blog es lo que es hoy día gracias a ellos.

**Las personas que salen a continuación no van en orden de preferencia, van por orden alfabético según su pueblo natal**



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FELÍX MATEO, informante de Amunartia (La Rioja)

"Yo fui danzante en mis años mozos bailando delante del santo en la procesión, pero luego esta costumbre se fue perdiendo poco a poco al ir emigrando los jóvenes".

Preguntando en Ojacastro por alguien nacido en Amunartia me dieron razón de Félix. Me encaminé a su casa pero no estaba allí en ese momento, volví al cabo de un par de horas y ya si pude encontrarle. Le expliqué el motivo de mi visita y su contestación primera fue: ¿Quieres que vayamos a Amunartia? Dicho y hecho, iba a poder conseguir información del pueblo y que mejor manera que recorriéndolo en compañía de alguien que nació y vivió allí. Nos trasladamos a Amunartia y enseguida empezaron las amenas explicaciones de Félix de todos los sitios que íbamos viendo. En su cara se le veía que disfrutaba de lo lindo hablando de su pueblo y de que una persona foránea le escuchara. La mañana se nos paso en un periquete. Él encantado de haber hecho un viaje en el tiempo y yo más encantado de haber podido escuchar a una persona que tenía tanto para contar. ¡Qué gran recuerdo me llevé de Félix! Era la bondad personificada.



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JUSTA MONJA, informante de Avellanosa de Rioja (Burgos)

"Aunque no eras de Avellanosa, y así lo hiciste saber durante toda tu vida, amabas a Avellanosa más que a cualquier rincón de toda la Tierra. Por eso eres... La Justa de Avellanosa. Querida en todo sus contornos. Volviste para hacerte cargo de tu padre (que sí era de Avellanosa) y de tu hermano más pequeño, con ellos también vivía tu abuelo: tres hombres en una casa y una niña.
Te pusiste al frente, como una Juana de Arco, para traer el sustento diario a casa: que no faltara pan, tabaco y vino. Porque, cuántas veces nos contarías, que siendo una niña, día tras día, antes de la clara del día cogías la yegua cargada de leña por el camino abajo para venderla de puerta en puerta por dos pesetas, si llevabas dos yeguas, eran cuatro pesetas, y ese día, a lo mejor, hasta podías guardar alguna para ahorrar, para cubrir mayores necesidades. Salías por la mañana y volvías por la tarde-noche y lo que era peor es que al día siguiente, lloviera o hiciera sol, te esperaba la carga de leña para salir a venderla de pueblo en pueblo, sin salario, sin aliento, sin una caricia y sin un te quiero".

(Extracto de una carta dedicada por su hija Nati a su madre, Justa)

Cuando estaba transitando por las calles de Avellanosa y disfrutando visualmente con la maravillosa arquitectura de entramado del pueblo apareció ante mi una mujer pequeña, ágil, vivaracha y locuaz. Me hizo alguna pregunta sencilla y enseguida se mostro dispuesta a ser mi "cicerone". Me acompañó mientras estuve en Avellanosa, me explicó, me enseñó, incluso me llevó a ver las colmenas que tenía a las afueras del pueblo. Y en ocasiones me iba contando cosas sin que yo le preguntara, me dijo que era nacida en el cercano pueblo de Eterna y que estaba viuda desde hacia unos cuantos años.
Me fui entusiasmado por haber conocido un pueblo tan bonito y por haber compartido tiempo con una mujer tan singular.



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JOAQUIN FIGUERA, informante de Castarlenas (Huesca)

"Los lunes bajábamos a Graus (dos horas y media en burro), que era el día de mercado a suministrarnos de productos alimenticios y enseres que no teníamos en el pueblo"

Joaquín Figuera fue el primer informante de contacto personal que tuve. Con el dio comienzo mi recorrido exhaustivo en búsqueda de informantes por cualquier rincón de España.
Del resultado que diera mi primer encuentro con esta persona dependía él que yo siguiera con el tema de buscar testimonios orales de personas nacidas en los despoblados. Una negativa por su parte me podría haber desilusionado y hacerme ver que por ahí no iba por buen camino, que la gente no se me iba a "abrir en canal" para contarme cosas de unos pueblos que no interesaban a nadie. Y más en aquellos años que la palabra internet sonaba un poco raro y sobre todo en las personas mayores. Pero resultó todo lo contrario, cuando contacté con él en su casa de Torres del Obispo (Huesca), salió al balcón, le explique lo que quería y me invitó a subir a su casa. Me ofreció todas las explicaciones que yo quise, me mostró algunos recortes de prensa donde se hablaba de su pueblo y me dio la posibilidad de que volviera cuando quisiera. Salí encantado de aquel encuentro con Joaquín y ello me hizo ver que la vía de los informantes era el buen camino. Por sacarle algún pero, aquel fue mi primer encuentro personal de preguntas- respuestas y se me quedaron bastantes cosas sin preguntar, matices que fui perfeccionando con los años.



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TONET GASET, informante de Claramunt (Lleida)

"Yo tenía treinta y cinco años cuando se marchó la gente de Claramunt".

El "robinsón" del Pallars, el solitario de Claramunt. Sabía de su existencia pero no le encontraba en el pueblo. La plaza de la iglesia donde él vivía estaba vallada y no podía acercarme. Tuve que dar unas voces y unido a los ladridos de los perros, terminó por asomarse por el balcón de su casa, le dije que quería hablar con él sobre su pueblo. Se lo tomó con naturalidad, ni le entusiasmó ni le desagradó, al principio tenía un poco de desconfianza, pero luego ya al ver mis buenas intenciones y mis preguntas sanas fue cogiendo confianza y se mostró más locuaz. Pasado, presente y futuro salieron a flote aquella tarde en que el sol ya estaba a punto de esconderse, me enseñó el interior de la iglesia, me nombró cada casa, me dio detalles de tiempos pasados, en la plaza del pueblo me contó aspectos de las fiestas patronales, me acompañó hasta la salida del pueblo. Me despido de él y me desea buen retorno hasta la carretera y que tenga cuidado con los imprevistos que puedan surgir en el camino porque la noche ya está encima. Quedé encantado de haber podido compartir una tarde con el último de Claramunt.



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CONCHI LASANTA, informante de El Vallejo (Soria)

"Yo me juntaba con mis amigas Juani y Merche. Estábamos siempre juntas, con cualquier cosa nos entreteníamos, luego ya cuando atardecía nos decían nuestras madres que fuéramos a buscar a los abuelos que estaban por ahí pasando el rato para que no volvieran solos a casa".

Conocí a Conchi en un encuentro de antiguos vecinos y allegados en el pueblo de El Vallejo en las Tierras Altas sorianas.
Le conté el cometido que me había llevado hasta allí y enseguida se puso a mi disposición para lo que quisiera saber.
Persona locuaz, agradable y muy cercana, te da confianza desde el primer momento. En su compañía recorrí las calles de su pueblo y me iba explicando quien vivía en cada casa además de otros pormenores sobre el pueblo. El tiempo aquel día no daba para más, así que hubo multitud de preguntas y respuestas vía telefónica y vía whatsapp. La bombardeé a preguntas aprovechando su buena disposición a colaborar. Abusé de su confianza pero creo que el resultado mereció la pena. Queda pendiente un encuentro en Tudela, su lugar de residencia.



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JUAN DEL VAL, informante de Fresneda de Sepúlveda (Segovia)

"Yo no era de bailar, a mi me interesaba más la música, me encantaba escuchar a los grandes maestros de la dulzaina cuando venían a tocar a Fresneda o a las fiestas de pueblos cercanos. De los doce a los quince años fui de pastor con las ovejas y me fabricaba pitos (instrumento de la familia de las flautas) con palos de sauco, empezaba a tocar melodías que aprendía de oído. Al cabo de unos años los dulzaineros en las fiestas de Fresneda me dejaban tocar una pieza".

Indagando en Duruelo sobre algún nativo de Fresneda, me dijeron: pregunta por Juanito de la Fresneda, el dulzainero. Así lo hice, unas mujeres me dieron la seña de su casa, pero no se encontraba allí, así que le esperé en un banco junto a la puerta. Al cabo de una media hora se presenta una persona en bicicleta y se me queda mirando, enseguida intuí que sería Juanito de La Fresneda. Venía con curiosidad porque unas personas le habían dicho que había un forastero preguntando por él. En un primer momento pensó que quería hablar con él por algo relacionado con su gran pasión: la dulzaina. Pero enseguida le hice ver que no, que mi principal interés era saber cosas de su pueblo, de Fresneda, a lo que se mostró encantado.
Amena conversación en la calle y posteriormente en su casa donde además de darme multitud de detalles sobre la vida transcurrida en su pueblo, me habló de sus otras dos grandes aficiones: la dulzaina y la poesía. Incluso toco una pequeña melodía con una flauta de pito.
Personaje singular y muy ameno Juanito de la Fresneda.



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LUIS BUISÁN, informante de Ginuábel (Huesca)

"En el año 79 subí con mi mujer y mis hijas para que conocieran Ginuábel. Aunque el resto del pueblo estaba bastante desfigurado, la escuela se encontraba en buen estado. Estaban todos los pupitres, les enseñé a mi familia el que yo compartía con otro chico".

Uno de los grandes amigos que me ha dado mi trabajo sobre la despoblación es Luis Buisán, residente en Barcelona y originario del pueblo de Ginuábel. Persona muy culta, adelantada a su tiempo, siempre empeñado en divulgar y mostrar cosas de interés sobre su pueblo y sobre ese pedazo de tierra dentro de Sobrarbe que es La Solana. Autor de varios libros y colaborador en diversas revistas pirenaicas.
Cuando contacté con él por correo electrónico hubo un feeling inmediato que se tradujo posteriormente en encuentros en Ainsa, Ordesa y Barcelona con nuestras respectivas parejas. Una persona con una cantidad ingente de materia oral y escrita para escuchar y leer. Me estaría horas y horas escuchando a Luis, ¡lástima que vivamos tan lejos!
Orgulloso de mi amistad con Luis Buisán de Ginuábel.




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JUAN MARTÍN COLOMER Y SINFOROSA SANCHO, informantes de La Estrella (Teruel)

"Yo apenas fui a la escuela y eso que la tenía en casa. Con diez años tenía que ir de pastora con las ovejas, lo poco que aprendí a leer fue por los libros que había en casa".

¡Qué se puede decir de ellos que no se haya escrito o contado ya! Exprimidos sin compasión por los diferentes medios de comunicación, anuncios publicitarios, you tubers, blogueros, reportajes de televisión... la lista sería inacabable. El interés de ver a dos octogenarios viviendo solos en un pueblo tan recóndito y la buena disposición de ellos para recibir a todos los visitantes hizo de La Estrella un lugar de "peregrinación" a la caza de los protagonistas.
Curiosamente la primera vez que visité La Estrella, allá por los años 90 no estaban ese día en el pueblo, hecho que si ocurrió en esta segunda visita en 2019. Allí estaban sentados llenando unas garrafas en la fuente. La tarde ya estaba avanzada. Sinforosa enseguida me abrió la puerta de la iglesia (como ha hecho siempre con tantos visitantes), me enseñaron el interior de su casa (antigua hospedería), me mostraron la habitación que hacia las veces de escuela, el lugar donde se alojaban los romeros de Mosqueruela. Salimos a la calle y allí en el poyo junto a la puerta se inició una conversación de preguntas y respuestas. Yo estaba apremiado porque la noche se echaba encima y todavía me quedaba alguna foto por hacer, pero allí aguantaron estoicamente esta agradable y encantadora pareja a que yo terminara de preguntar, sin hacer ninguna alusión a que ya era hora de cenar, esperaron pacientemente a que yo diera por finalizado mi "interrogatorio".
Todos los comentarios de la gente que conoció a Martín y Sinforosa son positivos y yo me uno a ello, todo lo que hable bien de ellos sería poco.




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ANTONIO MARTÍNEZ, informante de Las Morcillas (Almería)

"Un sábado fui con mi madre a Tíjola que era día de mercado. Fuimos con la mula para comprar aceite y otros productos. Teníamos cuatro horas de camino. Salimos antes de que amaneciera y llegamos a Las Morcillas cuando ya había anochecido".

Siendo Las Morcillas un lugar tan aislado y abrupto tenía dudas de que fuera a encontrar algún nativo de esta aldea. Tras muchas indagaciones conseguí que me dieran razón de Antonio. No le encontré en un primer momento en su casa y no volvía hasta la noche. Con la incertidumbre de si iba a poder contactar con él porque ya el tiempo apremiaba, el pequeño puente del que había disfrutado por tierras almerienses se terminaba y tenía que volver para Madrid. Me presenté por la noche en su casa, le expliqué lo que quería y mostró una disposición total, pero ya la hora no era la adecuada para mantener una larga conversación, así que me emplazó a tener un encuentro en una finca cercana donde el solía pasar los días entretenido con sus cultivos. Para fatalidad mía por la mañana dieron una alerta en todos los móviles por riesgo alto de fuertes tormentas y recomendaban a la gente no salir de casa si no era necesario. Así que imaginé que no habría podido salir y espere a la tarde que ya se abrió un poco el día. Era mi última oportunidad, si no lo veía ya no tenía tiempo disponible porque esa noche regresaba a Madrid. Por suerte llegué a la finca y allí estaba. Conversación larga y distendida, se quedó un poco contrariado porque no se acordaba de en que fechas se celebraban las fiestas de Las Morcillas, le hice ver que eso era un detalle secundario después de todos los testimonios que me había aportado.
Me alegré mucho de haber contactado con Antonio porque de otra manera no habría sido posible conseguir información sobre esta escondida aldea de la Sierra de los Filabres.




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JOSÉ ANTONIO AGUDO, informante de Mendinueta (Navarra)

"Recuerdo un día que no queríamos ir a la escuela mi hermano y yo. Mi abuelo nos acompañó hasta mitad de camino y nos dio un billete de peseta para que lo gastáramos en golosinas en casa Marcos de Urroz y así nos contentamos. Cosas de niños".

Contacté con los hermanos Agudo en su taller de carpintería de Urroz Villa. Se extrañaron al principio de que una persona viniera desde Madrid a interesarse por saber cosas de un pequeño pueblo arruinado en el valle de Izagaondoa.
Tras las explicaciones pertinentes mostraron buena disposición a contarme cosas de Mendinueta aún cuando me puntualizaron que ellos solo vivieron la niñez allí y que no podrían aportar datos mucho más allá de esa etapa de sus vidas. Para ello me pusieron en contacto con su tío Manuel Agudo con el que pude mantener una larga conversación telefónica y que fue el que me "enriqueció" el reportaje del blog con sus aportaciones. Con José Antonio seguí manteniendo algún contacto por whatsapp y me invitó a ir al encuentro que hacen en Mendinueta los descendientes del pueblo para la fiesta de El Pilar. Allí nos presentamos mi mujer y yo en el 2023. Ellos quedaron encantados con nuestra visita y nosotros también con su recibimiento y buen trato. Y los años posteriores cuando iba a llegar la fiesta de octubre, el whatsapp de rigor: ¿Vais a venir? De momento no se ha podido dar la ocasión de volver, pero volveremos.




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MANUEL BIELSA, informante de Muro de Bellós (Huesca)

"Algunos jóvenes íbamos en temporadas a talar árboles al valle de Broto para así ayudar en la economía familiar".

Como siempre que me ha surgido la posibilidad de contactar con algún nonagenario he hecho todo lo posible por mantener un encuentro con él por la tremenda sabiduría y conocimientos que pueden aportar con sus testimonios. Cuanto más edad más para contar.
Gracias a la buena colaboración de su hijo y su nuera pude tener una conversación con Manuel Bielsa de casa Joaquín de Muro de Bellós.
Su hijo nos dejó solos en el salón y me dijo: a ver si te entiendes con él porque tiene muchos problemas de audición. Pero vaya que si hubo buen entendimiento. En el silencio de la estancia pudimos mantener una agradable conversación, él contestar y yo escuchar. No era hombre de testimonios muy extensos pero si cargados de mucho conocimiento. Cuando su hijo y su nuera llegaron, me preguntaron, ¿Qué tal? y dije pues yo creo que bastante bien, a tu padre le ha gustado hablar cosas de Muro.




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MARIANO CALEJERO, informante de Pardos (Zaragoza)

"Yo estuve de monaguillo algunos años y recuerdo que cuando subía Mosén Natalio a celebrar misa yo le esperaba en casa de mis tíos, él se quedaba un ratico en la lumbre calentándose, y me decía: anda Mariano vete a dar el primer toque, y yo... con más miedo que otra cosa cogía la enorme llave y para la iglesia me iba, abría la puerta y subía al coro, que era donde estaba la cuerda de la campana.
Este era el momento que más miedo pasaba, la iglesia estaba a oscuras, solo una pequeña luz roja al fondo en el altar, las escaleras para llegar al coro estaban nada más entrar a la izquierda, subía y bajaba las escaleras a tal velocidad que yo creo no llegaba a tocarlas con los pies. Ya para el segundo toque estaba más tranquilo, puesto que la tía María siempre llegaba al primer toque".


Otro de los grandes amigos que me dio la despoblación fue Mariano Calejero.
No fue el primer contacto que tuve del pueblo de Pardos (él contactó conmigo cuando ya había publicado el reportaje sobre su pueblo).
La química entre él y yo fue inmediata. Congeniamos muy bien, nos intercambiábamos whatsapp con bastante frecuencia donde nos contábamos a modo de las cartas por correspondencia de antaño de las novedades que iban sucediendo en nuestra vida cotidiana. Hubo un primer y único (por desgracia) contacto personal entre él y yo y nuestras respectivas parejas en Zaragoza. Un día como no podía ser menos, placentero y agradable donde se afianzó nuestra gran simpatía mutua. La fatalidad de una puñetera enfermedad y su temprano fallecimiento me dejó muy tocado y me privó de una amistad que se habría prolongado en el tiempo.




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DIONISIO VÁZQUEZ, informante de Tobes (Guadalajara)

"En cierta ocasión mi padre cazó una zorra, la cogimos mi amigo Pascual y yo llevándola colgada de un palo, uno delante y otro detrás a pedir el aguinaldo de las alimañas. Yo tendría alrededor de nueve años, nos fuimos al pueblo de Torre de Valdealmendras a exhibir el animal. En cada casa nos daban un producto alimenticio determinado, normalmente legumbres (garbanzos, judías, almortas). Lo obtenido lo repartimos entre Pascual y yo".

Fue tardío mi contacto con Dionisio, ya había publicado el reportaje, pero su colaboración me sirvió y de que manera para dar un salto de calidad sobresaliente en el reportaje de Tobes. Fue una extraordinaria aportación de datos, testimonios, detalles y fotografías antiguas. Muy buena conexión tuvimos Dionisio y yo. Yo estaba encantado y él aún más por poder aportar y contar cosas sobre su pueblo. Teníamos tan buena relación que el contacto personal se tenía que producir tarde o temprano. Hecho que se produjo en el verano de 2023 en su casa de Olivella (Barcelona). Nuestra relación de amistad se afianzó y a día de hoy se mantiene con contacto telefónico y donde no falta algún detalle navideño por su parte hacia mi persona. Otro de los grandes contactos de los que me enorgullezco de haber conocido.




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HERMENEGILDO MENAL, informante de Treserra (Huesca)

"Cuando me tocaba a mi ir de pastor me llevaba un libro y me sentaba en una piedra a leer. En una ocasión tan entretenido estaba que se me perdió el rebaño. Me asusté y fui corriendo a avisar a mi padre, el cual lo encontró unas horas después".

Otra enciclopedia viviente de la vida en general y de su pueblo en particular es este nonagenario nacido en un pueblo aislado de la Ribagorza de Huesca.
Muy buena química desde el principio. Le gustó sobremanera que una persona de Madrid se interesara en saber cosas de su pueblo. Se encariñó mucho conmigo y en las diversas conversaciones telefónicas que mantenemos siempre tiene algo nuevo para contar. Hasta el día de hoy siempre ha mantenido intacto el interés de volver a visitar su añorado pueblo (aunque su edad y su delicado estado de salud es algo complicado).
Dos veces he compartido un agradabilísimo encuentro con él en Lleida (lugar a donde emigró) y espero que haya una tercera. Grande Menal.




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CELIANO GARCÍA, informante de Valdearnedo (Burgos)

"En cierta ocasión viniendo de Carcedo con el burro cargado con los garrafones de vino, mis padres me tenían dicho que no montara el animal mientras fuera cuesta arriba para no cargarle más peso, que lo hiciera cuando llegara al alto, pero al coronar la cuesta el burro salió pitando y no pude alcanzarle hasta llegar a Valdearnedo".

Cronista (no oficial) del pueblo de Valdearnedo. Persona inquieta con avidez de indagar y saber más cosas sobre el pasado de su pueblo y sobre sus raíces familiares.
Contacté con él y como no podía ser menos se puso muy contento de poder colaborar. Dos veces nos vimos en Alcobendas (Madrid) lugar donde reside y habría dado para otros dos o tres encuentros más. Sigo manteniendo contacto periódicamente con él y nos intercambiamos noticias mutuamente, muy atento siempre al reportaje del blog y encantado de saciar las dudas de los que preguntan por algún asunto en los comentarios. De los buenos informantes que se han cruzado en mi camino.




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JULIA Y MARI CARMEN FRÍAS, informantes de Velasco (Soria)

"De adolescentes íbamos a Valdenarros los domingos cuando el cura ponía una película en la iglesia. Otras veces íbamos a pasear chicos y chicas por la carretera durante un par de horas y veíamos los escasos coches que pasaban en aquellos años".

El encuentro de antiguos vecinos y descendientes en el pueblo de Velasco en el año 2022 era la ocasión propicia para recabar información sobre la vida cotidiana del pueblo en el pasado. Así que invitado por Laura García, una de las organizadoras del evento allí que nos presentamos en aquella mañana primaveral. Una treintena de personas nos damos cita aquella mañana primaveral. De ellos solo cinco son nacidos en el pueblo. Así que con ellos particularmente es con los que tengo que pegar la hebra. Voy repartiendo conversaciones con todos ellos, unos aportan datos de su niñez y otros de su época más adulta. Marí Carmen se muestra entusiasta de recordar y de contar cosas, está pasando un día muy agradable, esta feliz de haber podido asistir a ese encuentro en el pueblo que la vio nacer. Como se me quedaron algunas cosas en el tintero mantengo una conversación con ella en días posteriores por vía telefónica.
Todos los asistentes pasamos un día muy ameno de confraternización rematada con una comida en un restaurante de El Burgo de Osma y yo particularmente además de haber pasado un buen día vuelvo a casa con la "mochila" repleta de testimonios orales de los antiguos habitantes de Velasco.